El Gobierno de Brasil ha criticado este viernes, en una nota, la decisión de Estados Unidos, la víspera, de catalogar a los dos grupos más poderosos del crimen organizado local como organizaciones terroristas. “No aceptaremos el uso de medidas arbitrarias desde el extranjero como pretexto para atacar nuestra soberanía y nuestra economía”, afirma el comunicado en el que no se refiere explícitamente a la decisión de la Administración Trump. El presidente Luiz Inácio Lula da Silva ha acusado en un acto público al senador Flávio Bolsonaro, su rival más probable en los comicios de este año, de “traicionar a la patria al ir a Estados Unidos a pedir una intervención en Brasil”, informa Reuters.El Gobierno brasileño teme que la decisión abra la puerta a una intervención militar estadounidense y pueda significar sanciones contra bancos que, de manera inconsciente, muevan dinero del crimen. Varios de los más veteranos investigadores contra el crimen organizado, como el fiscal brasileño Lincoln Gakiya, sospechan que la medida puede ser incluso contraproducente porque militariza la lucha contra el crimen, de modo que aparta de las investigaciones al FBI y a la agencia antidrogas DEA y las deja en manos de la CIA, la agencia del espionaje internacional.Bolsonaro hijo estuvo esta misma semana reunido con Trump en el Despacho Oval. Su principal demanda al presidente estadounidense fue precisamente esa, que etiquetara como terroristas al Primeiro Comando da Capital (PCC) y el Comando Vermelho, dos bandas que trafican con drogas e imponen su ley a millones de brasileños. En los últimos años se han expandido por todo el país, tienen ramificaciones internacionales y, en el caso del PCC, ha infiltrado negocios lícitos. Durante meses, el Gobierno de Lula intentó persuadir a Trump y a su equipo para que no diera este paso que agita de lleno la precampaña electoral en Brasil.El presidente Lula ha recalcado este viernes que el PCC y el CV “son terroristas para los brasileños, no como Trump quiere”. La decisión de Washington coloca en una posición compleja al Gobierno de Lula, que es percibido por parte de los brasileños como blando con la delincuencia. La inseguridad es una de las principales preocupaciones del electorado brasileño.Los Bolsonaro atacan a menudo al presidente Lula y a la izquierda brasileña en general por ese frente, el de la seguridad pública. Flávio Bolsonaro ha llegado a decir públicamente que Lula defendió a ambas bandas criminales ante Trump en su reciente reunión en la Casa Blanca.El clan Bolsonaro ha maniobrado durante meses ante la Administración Trump para que extendiera a Brasil una medida que ya ha tomado respecto a los principales cárteles del narco en México o el venezolano Tren de Aragua. Todas ellas han sido incorporadas por la Administración Trump en los últimos tiempos a un listado donde Al Qaeda y el ISIS llevan años y ETA estuvo incluida hasta su disolución.La nota de réplica del Gobierno Lula toca varios puntos: afirma que luchar contra el crimen organizado es una prioridad gubernamental, acusa a los Bolsonaro de ser “falsos patriotas, vinculados al crimen organizado, que piden a las autoridades extranjeras que interfieran en los asuntos brasileños” y señala que, a diferencia del terrorismo internacional, que apela a motivos ideológicos, políticos o religiosos, al PCC y al CV les mueve “el afán de lucro, especialmente a través del tráfico de drogas y de armas”.El asesor diplomático del presidente Lula, el diplomático Celso Amorim, reaccionó el mismo jueves por la noche: “El crimen organizado es un mal a combatir. La cooperación internacional es bienvenida, especialmente en temas como el lavado de dinero y el tráfico de armas. Cualquier pretexto para intervenir es inaceptable”, dijo en un comunicado.