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El cadáver de la ballena jorobada Timmy, cetáceo que movilizó un rescate internacional en Europa, yace actualmente frente al litoral de Dinamarca tras confirmarse su deceso en la isla de Anholt. Los restos del mamífero marino registran una notable hinchazón en el mar de Kattegat, lo que despertó alarmas entre especialistas ecológicos por los impactos derivados de su putrefacción.

Las autoridades danesas prohibieron aproximarse al espécimen debido a amenazas sanitarias y físicas latentes. La acumulación de gases por la degradación interna —estimulada por el reciente calor— llevó a los científicos a advertir que la situación "podría evolucionar de forma súbita y ruidosa" mediante una explosión natural.

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El cuerpo de la ballena Timmy flota inflado en las costas de Anholt debido a la acumulación de gases en su cavidad interna. Este fenómeno ocurre cuando bacterias y microorganismos degradan los tejidos del cetáceo tras su fallecimiento, lo que genera grandes cantidades de metano y dióxido de carbono.