La tasa de desempleo en Colombia cerró abril de 2026 en 8,8%, la misma cifra de un año atrás, informó este viernes el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE). Así, el mercado laboral del país andino se estabiliza en uno de sus niveles más bajos en lo que va de siglo. Y lo hace por la mejor de las razones: más colombianos entraron a buscar empleo. La tasa de participación —la proporción de personas en edad de trabajar que tienen empleo o lo están buscando activamente— subió un punto porcentual frente a abril de 2025, hasta 64,7%. A la par que más gente tocaba la puerta del mercado laboral, más gente lograba entrar. La tasa de ocupación, que mide cuántas de las personas en edad de trabajar efectivamente tienen empleo, también creció en el último año. Cuando ambas variables suben juntas, el desempleo se queda quieto, pero por un buen motivo: el mercado está absorbiendo la mano de obra nueva que llega. En el último año se crearon 701.000 nuevos puestos de trabajo, hasta sumar 24,3 millones de ocupados. Según el DANE, las posiciones ocupacionales que más aportaron a ese crecimiento fueron la de obrero o empleado particular, con 2,1 puntos porcentuales, y la de empleado doméstico, con un incremento de 0,6. Por sectores, la administración pública, la educación y la salud volvieron a ser el principal motor, como lo han sido durante todo el último año. La novedad fue la construcción, que sumó 153.000 puestos tras venir destruyendo empleo. En el lado opuesto está el comercio, que perdió 85.000 puestos en términos anuales. La mejor noticia vino de las ciudades que estaban peor. Quibdó, que hace un año tenía una tasa de desocupación de 33,2% —una de cada tres personas sin trabajo—, la redujo a 25,1%. Riohacha pasó de 16,7% a 12,8% e Ibagué de 14,7% a 11,2%. Diversos expertos habían advertido en meses anteriores que el empleo que se estaba creando en Colombia era frágil. ANIF señaló que “en marzo cerca del 70% de los nuevos puestos” vino del trabajo por cuenta propia, un segmento marcado por la volatilidad de ingresos y la alta informalidad, y alertó que la generación de empleo se concentraba en actividades de bajo valor agregado, con poca capacidad de jalar al resto de la economía. BBVA Research, por su parte, había destacado que la mejora del mercado laboral convivía con un comportamiento desigual entre regiones, con las grandes ciudades creciendo a un ritmo mucho más lento que el promedio nacional. Las cifras de abril matizan algunos de esos temores. De los 701.000 puestos creados en el último año, 506.000 fueron formales —comentó la directora del DANE, Piedad Urdinola— y 195.000 informales. Es decir, el grueso del empleo nuevo llegó por el lado del empleo con prestaciones. La población ocupada formal pasó de 10,6 a 11,1 millones de personas y creció a más del doble del ritmo de la informal. El patrón se repite en las ciudades: en las 13 principales áreas metropolitanas se crearon 141.000 empleos formales frente a 117.000 informales. Es un solo mes y no alcanza para hablar de un cambio de tendencia, pero apunta en una dirección más sólida que la de hace unos meses.
El desempleo en Colombia se estabiliza en abril con un 8,8%
Más gente ha buscado trabajo durante el último año y el mercado la ha absorbido, con 701.000 empleos creados












