Antes de las 11 de la mañana, hora prevista para que la reina Letizia inaugure la 85 Feria del Libro de Madrid, el Retiro bulle ya a casi 30 grados. Decenas de escolares del colegio Arenales, de Carabanchel, jalean al personal que informa y controla la seguridad del recinto, cuyos bolsos y cámaras han sido olisqueados por perros policía. Todo está tranquilo y empieza el movimiento de autoridades: el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, el alcalde de Madrid, Martínez-Almeida, la concejala Marta Rivera de la Cruz... capitaneados por la directora del evento, Eva Orúe, se van poniendo en fila india. Detrás de los niños expectantes y de otros curiosos que han ido llegando en oleadas uno no sabe muy bién dónde, representantes del movimiento 0-3 de guarderías van caldeando el ambiente, con sus camisetas y su marea amarilla (terminarán encontrándose con Letizia en el recinto y contándole sus problemas que ella escucha amable). Está a punto de empezar una nueva edición de esta cita de los libros y los lectores, que en su primer día, es casi de todo menos de eso: demasiada gente empujando, turistas con mochilas voluminosas, ancianas que quieren un selfie con la reina aunque corran el riesgo de ser detenida y espontáneos que han comprado flores para Letizia, como si fuera una Miss.La Feria del Libro y la Casa Real organizan de año en año un itinerario piloto durante estas primera horas de vida, que esta vez acaparan librerías pequeñas, de la periferia de Madrid, como Getafe y Algete; otras centenarias, y editoriales que cumplen años, como Nórdica, con veinte jóvenes primaveras.Lo que pasa es que una cosa es lo que está previsto, todo al detalle, y otra, lo que la reina termina haciendo. Por ejemplo: pararse en casetas que conoce de otras veces, saludar a personal que antes la ha saludado a ella, hacerse tantas fotos como le piden, -aunque tenga que coger ella misma el móvil porque el admirador se pone nervioso y no encuentra el foco-, saludar a amigos que se cruzan por allí, opinar de libros, -para estupor de muchos- que reconocen que sabe tanto que a veces cuesta distinguir la línea entre la lectora y la profesional, ir un poco a su aire, en definitiva, para gozo de propios y extraños.La reina y su corte de escoltas, policía, políticos, periodistas, cámaras empieza la ruta en la caseta del Ministerio de Cultura (número 122), y a partir de allí, es todo una aventura.Llega el grupo a la caseta de la librería Cervantes, que surgió en la crisis de 2012, en el barrio madrileño de Malasaña, luego se trasladó a la calle Pez y ahora tiene un segundo establecimiento en Ponferrada (León). Su dueña es la escritora Marina Sanmartín, autora de libros como La doble desaparición de Abril del Pino (Salamandra) y Desde el ojo del huracán, una historia de librerías.Ediciones Latorre es la siguiente parada. Fundada hace 50 años, surgió gracias a una plataforma cultural interesada en los libros.La librería Santos Ochoa tiene 111 años. Fue fundada en Logroño y hoy tiene 15 establecimientos en todo el país. De alli, a la librería Girasol, que nació en 2021, en plena pandemia. Su dueña, Laura Rodríguez dejó su trabajo de secretaria para embarcarse en este negocio lúdico. La tiene en la urbanización Santo Domingo, en Algete.Los editores de Nórdica, con Diego Moreno a la cabeza, están entusiasmados con la visita real, igual que lo están las hermanas Cristina y Silvia, dueñas de Vino a por letras, o esa, libros, vino y café, una pequeña librería que sobrevive con tesón y fe..Entre tanto, la reina se ha detenido a preguntar a alumnos del colegio El buen gobernador, de Torrejón de Ardoz, y Altair, de Madrid si les gusta leer, su pregunta fetiche. Ellos dicen sí, parecen convencidos, pero ella insiste: "Cuando tengáis un rato libro, leed", nos cuentan que les ha dicho. Ellos asienten felices. Hoy cambiar las mates por un encuentro con la reina no tiene precio.También se ha detenido la reina de manera imprevista en la caseta de Páginas de magia, dedicada a este sector. Magia es lo que ha hecho Letizia con ellos, que dan botes de felicidad porque se ha acercado a conocerlas. El júbilo es total. Le han regalado un libro titulado Cómo piensan los magos. 35 años sacando de la chistera títulos relacionados con este apasionante mundo.La troupe, con algunas señoras incansables que han conseguido pegarse a la comitiva como el superglú, alcanza el pabellón infantil. Antes, Letizia se ha detenido en la editorial Huerga y Fierro. Hay mucha emoción en Milagros Saqlvador, que le ha regalado su libro Los últimos madroños. "Tengo la edad de la Feria, 85 años", nos ha contado Milagros después de decírselo a Letizia orgullosa.El stand de Indómitas, pequeñas editoriales alternativas, con tiradas cortas y mucha independencia en sus criterios y argumentos, es uno de los favoritos de la reina. Se para, claro y está un rato saludando al coordinador y editor de Arrebato Pep Olona. La comitiva, definitivamente, se ha saltado el horario previsto.Finalmente, el pabellón infantil acoge el momento en que la reina por fin se sienta: lo hace en una silla de escolar de pequeño tamaño, junto a varias niñas del colegio Nuestra Señora de la Almudena. Todos los alumnos preparan manualidades, aunque la traca final está por llegar. Varios alumnos han prepararado una entrevista a la reina en la emisora Almudena Radio. Nos cuentan luego que quien más pregunta es la reina, lleva los genes periodísticos. Eider se atreve a plantearle: ¿Cuál es el mejor consejo como periodista que nos puedes dar". "Leer mucho, el mejor consejo es leer mucho. Cuanto más lees más información y conocimientos tienes, mejor te expresas y más vas comprender lo que tienes a tu alrededor y a ti mismo. ¿Hay algo mejor que la radio y los libros? Para mí, no". Palabra de reina lectora.
Letizia revoluciona la Feria del Libro con anécdotas, fans y consejos: "Cuanto más lees, mejor comprendes tu alrededor y a ti mismo"
La reina ha inaugurado la 85ª edición, dedicada al humor, y con una temperatura que prevé dos semanas intensas de calor











