La comunicaci�n sobre sostenibilidad corporativa se encuentra en una encrucijada. Mientras la regulaci�n europea (CSRD, CS3D) ha elevado las exigencias en materia de sosteniblidad corporativa (aun con la simplificaci�n de los paquetes �mnibus), en Estados Unidos el movimiento anti-ESG convierte esos compromisos en un factor de riesgo. BBVA lo ha advertido en su informe anual: las pol�ticas de la administraci�n Trump —incluida la retirada de Estados Unidos del Acuerdo de Par�s— pueden generar "riesgos reputacionales, regulatorios y financieros" para las empresas con objetivos ESG ambiciosos. Esto obliga a las compa��as europeas a valorar cu�nto cuentan y c�mo lo cuentan.Esta situaci�n se sintetiza en las tres G —greenwashing, greenwishing y greenhushing—, t�rminos que describen las inclinaciones a las que pueden verse arrastradas las compa��as cuando la comunicaci�n sobre sostenibilidad no es acorde con la realidad de sus pr�cticas.Del greenwashing, la exageraci�n deliberada respecto del grado de sostenibilidad de una actividad o un producto, se ha hablado mucho. Y otro tanto se ha legislado en la Uni�n Europea en el marco del Plan de Acci�n para la Econom�a Circular y el Pacto Verde Europeo (Directiva 2024/825 sobre el empoderamiento de los consumidores para la transici�n ecol�gica mediante una mejor protecci�n contra las pr�cticas desleales y mediante una mejor informaci�n y Directiva 2024/1799 para promover la reparaci�n de bienes).A su vez, la Autoridad Europea de Valores y Mercados (ESMA) public� a mediados de 2025 una declaraci�n (Thematic notes on clear, fair & not misleading sustainability-related claims) cuyo objetivo era promover la claridad en las declaraciones de sostenibilidad que realizan los participantes en los mercados financieros. Esta declaraci�n recoge una serie de recomendaciones para el desarrollo de los principios que deben presidir toda la informaci�n divulgada: precisi�n (accuracy), accesibilidad (accessibility), justificaci�n (substantiated) y actualizaci�n (up to date). Y sin perjuicio de sus destinatarios principales, sus recomendaciones se proyectan sobre los mercados en general.Por otra parte, el greenwishing refleja la predisposici�n hacia una actuaci�n sostenible sin una capacidad real de llevarla a cabo, es decir, empresas que asumen compromisos ambiciosos sin los recursos ni la estructura para cumplirlos. En palabras de la profesora Carmen Valor �la sostenibilidad no es una est�tica, ni un relato, ni un conjunto de pistas visuales bien elegidas. Es una cuesti�n de impactos medibles, de procesos verificables y de compromisos reales�.Por �ltimo, el m�s reciente y quiz�s el m�s presente hoy, es el greenhushing. Este consiste en ocultar o minimizar los avances reales en materia de sostenibilidad ambiental y social por temor al escrutinio o a la presi�n pol�ticos. De acuerdo con el informe La Voz del Prop�sito: Comunicaci�n ESG, autenticidad y confianza, elaborado por IE-Elecnor Knowledge Hub on Ethical Business en colaboraci�n con la profesora Martina Pasquini, las compa��as que comunican con claridad, se centran en un conjunto limitado de asuntos y acompasan sus mensajes con informaci�n verificable, son percibidas de forma m�s positiva que aquellas que recurren a narrativas demasiado amplias o grandilocuentes. Es decir, la claridad genera verificabilidad, la verificabilidad alimenta la confianza y la confianza desemboca en la percepci�n de autenticidad.�D�nde se sit�an hoy las empresas espa�olas? Seg�n datos del informe Comunicando el Progreso: An�lisis de informes ESG 2025 elaborado por Pacto Mundial de la ONU Espa�a, el 78% de las empresas participantes indica que su alta direcci�n revisa peri�dicamente los riesgos ESG y el 100% de las entidades del IBEX 35 cuenta con procesos de diligencia debida. Sin embargo, persisten algunas brechas significativas: solo el 13% de las empresas espa�olas vincula la remuneraci�n de sus ejecutivos a criterios relativos a los derechos humanos, y el 20% a criterios medioambientales. Y un 32% de las empresas espa�olas (43% en el caso de las pymes) no elabora informes de sostenibilidad bajo ning�n marco reconocido.Estas cifras parecen indicar que el riesgo para muchas empresas espa�olas no es tanto el greenwashing como el greenwishing, es decir, compromisos ESG que existen en el papel pero que carecen de la infraestructura de seguimiento, verificaci�n y gobernanza necesaria para resultar cre�bles. Y por otra parte, especialmente en el contexto de presi�n contra los criterios ESG existente en Estados Unidos (donde la SEC avanza en el desmantelamiento de sus propias normas de divulgaci�n clim�tica), el greenhushing puede parecer una estrategia de supervivencia.Sin embargo, el referido informe de IE-Elecnor Knowledge Hub on Ethical Business concluye que recurrir al greenhushing constituye un error, toda vez que, a medida que las expectativas de transparencia crecen, la ambig�edad es interpretada con mayor desconfianza.De lo anterior se deriva que la comunicaci�n ESG m�s apropiada no es ni la m�s ambiciosa ni la m�s sigilosa, sino la m�s equilibrada. Las empresas que obtienen una mejor valoraci�n de su estrategia de comunicaci�n ESG son aquellas que comunican lo que hacen, reconocen lo que no hacen y someten ambas cuestiones al escrutinio p�blico.---* Marina Torres D�az, socia de societario y gobierno corporativo de Ecija.
El desaf�o de la comunicaci�n ESG en tiempos de incertidumbre
La comunicaci�n sobre sostenibilidad corporativa se encuentra en una encrucijada. Mientras la regulaci�n europea (CSRD, CS3D) ha elevado las exigencias en materia de...













