Las fallas geológicas no son un descubrimiento científico reciente, pero es imposible determinar un número exacto, pues nuestro planeta alberga un sinfín de fracturas de todos los tamaños. De hecho, solo aquí, cerca de la península ibérica, tenemos la falla de Azores-Gibraltar, la falla de la Fosa de Gorringe y la falla de Alborán, responsable de la sismicidad constante que sacude el sur de Andalucía y Melilla. Sin embargo, si existe una región completamente plagada de fracturas, es el océano Pacífico. No por nada la comunidad científica ha dedicado siglos a estudiar el Cinturón de Fuego del Pacífico. Allí, una inmensa red de fallas y zonas de subducción de más de 40.000 km de longitud concentra la mayor actividad sísmica/volcánica del planeta. Pero, entre todas ellas, los científicos han destacado un nuevo hallazgo frente a la isla de Vancouver. El descubrimiento se encuentra en la zona de subducción de Cascadia, una gigantesca falla geológica inversa de más de 1.000 km de longitud que corre paralela a la costa oeste de Norteamérica. Una subducción ocurre cuando una placa oceánica (en este caso, la Juan de Fuca y Explorer) se mete debajo de la placa continental y su riesgo sísmico es conocido; se han llegado a registrar megaterremotos de magnitudes superiores a 9.0 y un tsunami masivo que llegó a las costas de Japón. La grieta que puede cambiar el mapa tectónicoEn Cascadia, un grupo de geólogos liderados por Brandon Shuck, de la Universidad Estatal de Luisiana, hallaron una fractura de unos 75 kilómetros de longitud. La grieta se muestra como un desgarro profundo que corta la placa tectónica, pero además sigue descendiendo bajo Norteamérica y está en proceso de 'apagarse'; es decir, frenando su actividad sísmica, algo que a priori, o desde el desconocimiento, sería una buena noticia, pero los expertos tienen otra teoría. En una publicación en la revista Science Advances, el equipo de Shuck ha explicado que cuando los fragmentos se han separado, las rocas dejan de permanecer enganchadas entre sí y ya no producen la misma actividad sísmica, lo que sugiere que ya ha habido una ruptura. Pero, ¿cuáles son las repercusiones reales de esta grieta? En la práctica se está cortando la placa oceánica, lo que favorece la aparición de microplacas. Eso no implica que la tierra esté por partirse en dos, ni que surgirán nuevas islas pronto, se trata de una reorganización paulatina.
Los geólogos alertan de una grieta de 75 kilómetros en el Pacífico que divide la tierra, transformando las placas tectónicas
Científicos de la Universidad Estatal de Luisiana señalan que, aunque no partirá la tierra en dos partes, sí causaría una reorganización lenta que desplazará las placas tectónicas.














