El pleno del gobierno valenciano aprobará este viernes los presupuestos de la Generalitat Valenciana de 2026. Con algo de retraso (los últimos se aprobaron hace ahora un año y estos no se ratificarán en las Corts hasta finales de julio), el presidente valenciano, Juanfran Pérez Llorca, ha esperado a tener el visto bueno de Vox para presentar sus cuentas. Sin embargo, el mandatario popular no ha desvelado todavía la fórmula para encajar la prioridad nacional que, según la derecha extrema, ha posibilitado el acuerdo. Como en su pacto de investidura, no hay nada por escrito que se haya hecho público.Mientras el síndic de Vox hablaba directamente de la preferencia de los españoles en el acceso a las ayudas sociales y el portavoz popular en las Corts, Nando Pastor, recogía el guante -“la prioridad nacional es un tema superado”-, el jefe del Consell mantenía ayer su preferencia por el arraigo. Una fórmula que emplean muchos ayuntamientos de distinto signo político y que obliga a los que quieren acceder a una ayuda municipal a acreditar haber vivido un determinado tiempo en la población. Así las cosas, no es el mismo concepto pues el arraigo no distingue de nacionalidades -se puede privar de las ayudas a un ciudadano español que acaba de llegar a una población y dárselas a un extranjero que vive en ella desde hace un tiempo-. La prioridad nacional, en cambio, sí que tiene ese concepto que tanto gusta a Vox de “los españoles, primero”.Pese a que Llorca insistía en que él “siempre ha defendido el arraigo” que existe en muchas ordenanzas municipales -él fue hasta el pasado año alcalde de Finestrat-, ayer dio algunas pistas sobre cómo haber convencido a Vox. Preguntado por la prioridad nacional y tras destacar que su prioridad son las políticas reales que afectan a la ciudadanía, señaló que lo que aparecen en los presupuestos son “números y compromisos de futuro”. Eso sí, admitió que junto a las cuentas se presenta la ley de medidas fiscales, de gestión administrativa y financiera, y de organización de la Generalitat, la conocida como ley de acompañamiento. Esta otra norma sirve de cajón de sastre y permite retocar multitud de leyes. Tal y como dejaba entrever el president, esta sería una vía más sencilla para modificar cuestiones relacionadas con la concesión de las ayudas sociales y de acceso a la vivienda que reclamaba Vox.La vía de las enmiendas también parece un terreno propicio para que Vox imponga su voluntadOtra manera, indicó el jefe del Consell, es la presentación de enmiendas. Ya el año pasado, en los primeros presupuestos de Carlos Mazón, Vox presentó toda una serie de enmiendas que después tuvieron que ser aceptadas (algunas con algún ligero matiz) en el trámite de negociación parlamentaria. De hecho, el presupuesto que se acabó aprobando en las Corts se parecía más al que anunció el síndic de Vox en el Parlamento que el que presentó en la sala de prensa del Consell la entonces consellera de Hacienda del gobierno valenciano, Ruth Merino. La derecha radical argumenta que no pide nada que no se pactará ya en los acuerdos para la investidura en Aragón y Extremadura. Sin embargo, el hecho de que esta petición se pueda plasmar en textos normativos es un paso más. Licenciado en Periodismo (2005) y Ciencias Políticas y de la Administración (2012). Redactor de La Vanguardia en la Comunidad Valenciana desde enero de 2021. Antes, en El Mundo. Ha participado en varios libros sobre la Comunidad Valenciana