Lo que sucedi� anoche en El Hormiguero cualquier presentador, director o realizador de televisi�n lo hubiera solventado con un "cosas del directo". S�, ser�a la mejor manera de explicarlo, aunque anoche en El Hormiguero nadie sab�a c�mo hacerlo.Cuando un programa es en directo, como es el caso de El Hormiguero, lo mejor es intentar tener lo m�ximo controlado, aunque sea pr�cticamente imposible que todas las variables est�n controladas. Un directo tiene el peligro de que las tripas de un programa de televisi�n queden al descubierto, de que un invitado tenga un mal d�a -en El Hormiguero saben bien lo que es-; de que un colaborador hable antes de pensar -que se lo digan a Rosa Belmonte-; de que el presentador no est� demasiado fino; de que cualquier cosa t�cnica falle y se vea; o, como ocurri� anoche, que lo que es imposible de controlar se descontrole por completo.Uno de esos peligros que no se pueden controlar ni cercar es la llamada de la tarjeta de Openbank -s�, la de "�sabe usted qu� es lo que quiero?"-. La secci�n es muy sencilla y responde a esas promos que van m�s all� de un simple anuncio, pues se han convertido en parte misma del programa. El o los invitados de El Hormiguero, junto a Pablo Motos, eligen un n�mero de tel�fono al azar; el programa llama y aqu� es donde todo se puede descontrolar, porque la persona que est� al otro lado del tel�fono no se rige por las normas de un programa de televisi�n porque ni siquiera sabe que le est�n llamando de un programa de televisi�n; se rige por las suyas propias, las de su casa, las de su car�cter, las que en ese momento quiera creer o pensar... Y es por todo eso por lo que la tarjeta de Openbank ha dejado de ser la tarjeta de los 6.000 euros de El Hormiguero para convertirse en la tarjeta de "vaya usted a saber lo que nos vamos a encontrar".Y, efectivamente, eso es lo que ocurri� anoche, como otras muchas noches con la tarjeta, pero multiplicado por cien. Tanto que Lydia Bosch, invitada anoche a El Hormiguero junto a Julio Pe�a, lleg� un momento en el que no pod�a dejar de preguntar a Pablo Motos si lo que estaba ocurriendo era real o estaba preparado: "�En serio esto est� pasando de verdad? �Es real? Es una broma, �verdad?".M�s all� de lo que sucedi� con la llamada y la persona que estaba al otro lado del tel�fono, la clave de lo de anoche fue una alineaci�n de los planetas. Una Lydia Bosch, acelerad�sima durante toda la entrevista, tan emocionada de volver a El Hormiguero, de presentar la obra de teatro Freda, que representar� junto a Julio Pe�a y otros actores, en el Festival de Teatro Cl�sico de M�rida en agosto, que daba la sensaci�n de que se hab�a bebido 10 Red Bull en los minutos previos a que comenzase el programa; y al otro lado del tel�fono una mujer que entendi� lo que le dio la real gana y que, como nunca lleg� a descubrir que le estaban llamando en directo, decidi� hacer lo que cualquier otro hubiera hecho, lo que le dio la gana.Hacer en televisi�n lo que te da la gana cuando no sabes que est�s en la televisi�n y cuando desconoces que te est�n viendo millones de personas es lo que tiene. Puede no pasar nada o puede pasar que cinco minutos de televisi�n se conviertan en una de las cosas m�s surrealistas que uno pueda ver y que los que est�n en plat� puedan vivir. Cosas del directo, �no?La llamada de la tarjeta de Openbank de El Hormiguero es casi como un ritual. Al inicio del programa Pablo Motos anuncia a los espectadores que "hoy, alguien, se puede llevar 6.000 euros (o el dinero que est� acumulado)". A continuaci�n, el programa se desarrolla con toda normalidad y cuando se produce uno de los cambios de bloque del programa es cuando entra en juego la tarjeta de El Hormiguero. Pablo Motos explica al invitado en qu� consiste -"llamamos a un n�mero al azar y hay que preguntarle "�sabe usted qu� es lo que quiero?" y si contesta bien se lleva el dinero"-, eligen los n�meros al azar, el equipo de El Hormiguero llama, suenan los tonos de llamada, Barrancas hace la broma habitual de enga�ar al invitado para que parezca que alguien ha cogido el tel�fono, Pablo Motos le llama "tonto", el invitado pica y... a partir de aqu� pueden suceder varias cosas.La primera es que la persona que lo coja est� viendo El Hormiguero y todo fluya sin percances. Se le pregunta, acierta -la respuesta es "la tarjeta de El Hormiguero"- y todos felices y contentos. Segundo, que la persona que est� al otro lado no est� viendo el programa, no se lo crea y cuelgue directamente. Tercero, que la persona no se lo crea, est� a punto de colgar, pero entre el invitado y Pablo Motos lo saquen adelante. Cuarto, que las hormigas hagan de las suyas y el espectador mande a fre�r esp�rragos al programa. O quinto, que, seg�n uno coge el tel�fono y escucha al invitado decirle "no cuelgue, por favor", cuelgue o suelte un exabrupto y cuelgue.Despu�s de lo ocurrido anoche hay que a�adir la sexta opci�n, a la que en honor a la persona que cogi� el tel�fono anoche llamaremos La llamada de Ondra. El programa llam� una primera vez, pero el primer n�mero estaba fuera de cobertura. Lo intentaron una segunda vez y al otro lado del tel�fono dio la sensaci�n de que se encontraba un hombre. Lydia Bosch, en su momento diab�tica acelerada, arranc� r�pido y fue al turr�n, pero la persona del otro lado no se enteraba muy bien. Parec�a que hubo un cambio de interlocutor, aunque la mujer que despu�s cogi� el tel�fono asegur� que estaba sola en casa. Resulta un poco incre�ble cuando hablaba en segunda persona del plural todo el rato."A ver, qu� es lo que quiere. D�game, d�game", espet� nada m�s coger el tel�fono. "Ah, que quiere ir ya a la cuesti�n", le dijo Lydia Bosch, intentando explicarle que la llamada era de El Hormiguero, que se pod�a llevar 6.000 euros, que estaba con Pablo Motos y con Julio Pe�a, que escuchase el aplauso del p�blico. "Que s�, que muy bien, que qu� quiere", repet�a la persona del otro lado.Hasta aqu�, lo habitual. Lo que se sali� de madre fue cuando Lydia Bosch consigui� explicarle que era un programa de televisi�n y que se estaba jugando 6.000 euros si respond�a bien. "El siete, yo elijo el siete, �vale? Venga, di. Pero yo el siete", empez� a contestar la persona del otro lado. Algo ya se estaba torciendo. Lydia Bosch y Pablo Motos, que viendo el percal decidi� intervenir, volvieron a explicarle qu� estaba sucediendo y de d�nde estaban llamando. La persona en su casa, llamada Ondra, aunque eso lo descubrir�an despu�s, quer�a que le hicieran la pregunta porque ella iba a contestar el siete, y punto.Y Lydia Bosch hizo la pregunta en cuesti�n: "�Sabe usted qu� es lo que quiero?". "El siete. �Qu� quieres? Haz la pregunta, venga haz la pregunta", contest� Ondra. Lydia Bosch, que empezaba a no creerse que esto fuera real, repet�a la pregunta. Y de nuevo... "Venga, dila; dispara. Yo digo el siete. El siete, siete, siete". Aqu� ya es cuando Lydia Bosch y Julio Pe�a miraron a Pablo Motos, miraron hacia la zona de Jorge Salvador, y dijeron: "�Esto es real, de verdad?"."Por supuesto que es real", contest� Pablo Motos entre risas. Las hormigas, conscientes de lo que iba a pasar, advirtieron de que no se sab�a la pregunta y que finiquitaran el momento. Pero, �c�mo ibas a finiquitar el momento? "�C�mo te llamas?", pregunt� entonces Lydia Bosch, intentando encarrilar la situaci�n. "Ondra", respondi� la mujer del otro lado. "�Eres rumana?", sigui� la invitada, pues el acento dejaba claro que era extranjero. "Venga, s�, la pregunta, que yo voy a decir el siete". Ondra segu�a a lo suyo. "S�, s�, de Ruman�a", contest� despu�s. "�Hay alguien contigo?", pregunt� Pablo Motos en un intento de que otra persona cogiese el tel�fono. "No, estoy sola. Venga, la pregunta. El siete. Yo el siete, siete, siete".Los dos invitados y el presentador volvieron a intentar explicarle que era un concurso de la tele, que ellos le hac�an una pregunta y ella ten�a que dar una respuesta que es como una clave y que si contestaba bien se llevaba los 6.000 euros. "S�, vale. El siete. Venga, di". Ondra segu�a a lo suyo; Lydia Bosch segu�a alucinando pepinillos; y Julio Pe�a prefer�a no abrir la boca. "Dicen que son de la tele. Yo voy a responder el siete, claramente el siete. Venga, decidnos". Ahora no era solo Ondra, sino que parec�a que hab�a otra persona m�s.Cambi� Pablo Motos de invitado y dej� a Julio Pe�a que lo intentase. "S�, yo el siete. Siete, siete, siete", segu�a Ondra a lo suyo ante la incredulidad de Lydia Bosch, que continuaba preguntando a Pablo Motos si esto estaba pasando de verdad, y el rostro de Julio Pe�a, que era el rostro de los que est�bamos en casa. El actor hizo la pregunta y Ondra respondi�: "Pues lo que t� quieras te digo. El siete". Pablo Motos en ese momento dijo hasta aqu�. "Gracias, Ondra. No te has llevado los 6.000, pero nos has hecho pasar un gran momento". Se acab�. Por primera vez, las hormigas no hab�an sido las que hicieran la broma. Como dijo despu�s Tamara Falc�, "yo le hubiera dado los 6.000 euros". Yo tambi�n.