EditorialEl Gobierno carece de autoridad moral para seguir administrando el deterioro. La cuesti�n de confianza que plantea Ayuso es una exigencia democr�ticaIsabel D�az Ayuso, ayer en 'La Espa�a vertebrada'.Actualizado Jueves,
mayo
23:02Audio generado con IALa intervenci�n de Isabel D�az Ayuso en el foro La Espa�a vertebrada de EL MUNDO tuvo ayer un valor pol�tico capital. En un momento de profunda crisis pol�tica y moral por la acumulaci�n de causas de corrupci�n, y mientras desde algunas esferas se plantea la hip�tesis de que Alberto N��ez Feij�o presente una moci�n de censura, la presidenta madrile�a fij� una posici�n n�tida: cuesti�n de confianza y, en �ltima instancia, elecciones. La responsabilidad compete en primer t�rmino a Pedro S�nchez y, de forma inseparable, a sus socios: acorralado, en minor�a y con aliados como el PNV pidiendo -aunque sea ret�ricamente -un adelanto electoral, el presidente est� obligado a poner a prueba si cuenta con el elemento clave del sistema parlamentario: el apoyo mayoritario de la representaci�n popular al Gobierno.Tras las elecciones andaluzas, Ayuso es junto con Alfonso Rueda y Gonzalo Capell�n la �nica presidenta del PP con mayor�a absoluta. Desde esa posici�n reivindica su modelo de oposici�n frontal a S�nchez en defensa de la igualdad entre espa�oles y en favor de una alternativa de Gobierno cuyos desaf�os son enormes. El PP no s�lo debe gestionar con la cabeza fr�a la negaci�n de la alternancia misma: tambi�n deber� acertar en la gesti�n del postsanchismo, abordando una regeneraci�n profunda de las instituciones. Un �reinicio�, en palabras de Ayuso, que incluya el desmantelamiento del entramado sectario que ha convertido al Estado en un bot�n y en una maquinaria de intervenci�n partidista.La imputaci�n de Zapatero, el juicio al hermano del presidente, el sumario contra su esposa, la condena del fiscal general, las distintas causas en torno a �balos, Koldo y Cerd�n, y ahora la investigaci�n sobre Leire D�ez dibujan un patr�n pol�tico devastador. S�nchez no est� en la periferia de estos esc�ndalos, sino en su epicentro: todos ellos afectan a su entorno m�s pr�ximo.Especial gravedad reviste el auto sobre las cloacas del PSOE. Seg�n la Audiencia Nacional, una trama liderada y pagada por el partido manej� m�s de medio mill�n de euros para desactivar causas judiciales que compromet�an al Gobierno, al PSOE y al entorno del presidente. La relaci�n personal entre Leire D�ez y el ex presidente de la Sepi, los pagos desde Ferraz y los intentos de desacreditar a la UCO, jueces y fiscales revelan una presunta operaci�n de obstrucci�n a la justicia de una gravedad extraordinaria. A ello se suma el papel de la directora de la Guardia Civil como eslab�n necesario en un contexto en el que el poder pol�tico aparece volcado en protegerse de quienes le investigan.Cada nuevo dato estrecha el cerco pol�tico sobre un presidente que se aferra al cargo mientras se degrada la confianza en las instituciones. Por much�simo menos, Espa�a tendr�a que haber ido ya a elecciones. El Gobierno carece de autoridad moral para seguir administrando el deterioro. La cuesti�n de confianza que plantea Ayuso es una exigencia democr�tica. Si S�nchez cree conservar respaldo suficiente, debe demostrarlo. Y si no, permitir decidir a los espa�oles.







