El lunes 15 de diciembre del 2025, el futbolista argentino Lionel Messi visitó la India e inauguró una estatua dorada de 21 metros que lo representa levantando la Copa del Mundo, en referencia al campeonato que la “Pulga” consiguió en diciembre del 2022 en Lusail, tras vencer en penales a Francia en la final del Mundial de Catar 2022.
Sin embargo, aunque la escultura parecía destinada a durar décadas debido al impacto del astro rosarino durante su visita a la India en la llamada gira GOAT “Greatest of All Time” (El mejor de todos los tiempos), que generó euforia entre millones de personas, la estatua duró poco más de cinco meses y será retirada por las autoridades.
La fiebre por Messi en la India comenzó hace casi dos décadas, cuando el argentino empezaba a deslumbrar en el Barcelona. No obstante, su visita del 2025 llevó la locura a otro nivel, al punto de que la nación asiática recibió al campeón del mundo con una devoción casi religiosa, y la estatua dorada fue la expresión más literal de ese culto.
El problema es que la devoción religiosa no siempre viene acompañada de una ingeniería sólida, debido a que el monumento dorado de Lionel Messi actualmente genera preocupación entre vecinos y funcionarios de Calcuta, capital del estado de Bengala Occidental, situado en el noreste de la India, donde radica la mayoría de sus aficionados.










