El tenis argentino vuelve a escribir una página dorada en el polvo de ladrillo de París. En un partido que quedará para el recuerdo, Juan Manuel Cerúndolo derrotó al número 1 del mundo, Jannik Sinner, y lo despidió de Roland Garros tras una batalla de cinco sets que rozó lo cinematográfico.
Un inicio adverso ante la frialdad del italiano
El encuentro comenzó cuesta arriba para el argentino. Sinner, que llegaba a París con el cartel de máximo favorito y el objetivo de conquistar el Grand Slam que le falta en su palmarés, impuso sus condiciones en las dos primeras mangas. Con un juego profundo y su habitual frialdad en los momentos de presión, el italiano se llevó los dos primeros parciales por 6-3 y 6-2, dejando la sensación de que el partido se resolvería por la vía rápida.
El despertar y una remontada memorable
Sin embargo, cuando todo parecía juzgado, Cerúndolo sacó a relucir su mejor tenis y el amor propio que caracteriza a los tenistas nacionales sobre la tierra batida. El menor de los hermanos Cerúndolo comenzó a mover al italiano, varió las alturas y empezó a ganar terreno.










