Hay pocos proyectos inmobiliarios que tengan las bondades para convertirse en un destino en sí mismo. Uno de ellos es el de Fernando Senderos Mestre, el empresario que está entre los 50 más ricos de México. Se trata de Punta Mita, al lado del pequeño pueblo de pescadores Punta de Mita, una exclusiva península sobre el océano Pacífico que se convirtió en el destino turístico elegido por personalidades que van desde Leonardo DiCaprio hasta el creador de Amazon, Jeff Bezos. Está en el extremo norte de la Bahía de Banderas, en la región de la Riviera Nayarit, a menos de una hora en auto -20 kilómetros- al norte de Puerto Vallarta.Las residencias de la marca Montage que están en plena construcciónEl lugar fue elegido por el reconocido empresario inmobiliario mexicano, dueño de la desarrolladora Dine, para construir un proyecto que ocupa 750 hectáreas con 14 kilómetros de costa. La tierra la compró en 1993, pero lo lanzó en 1999 y la estimación es que hasta ahora se invirtieron más de US$1000 millones de dólares en el transcurso de los años –si se contabilizan también las inversiones de los dueños de las casas–.El megadesarrollo combina barrios cerrados con propiedades que cuestan millones de dólares, condominios y hoteles cinco estrellas con branded residences. De hecho, en este momento avanza la construcción de dos hoteles con residencias de lujo, un proyecto de US$700 millones de inversión. Uno será de la marca Montage, más pensado para un público de más de 40 años, y el otro un Pendry con foco en huéspedes más descontracturados. Dos marcas muy posicionadas en la costa oeste de los Estados Unidos y muy alineadas con la demanda ABC1 norteamericana.La vista aérea de un sector residencial del emprendimientoEn los inicios, la estrategia fue diversificar el mapa turístico y de lujo mexicano, tradicionalmente concentrado en Los Cabos y la Riviera Maya. La apuesta fue crear primero infraestructura hotelera. Por eso se arrancó con el Four Seasons que terminó funcionando como una vidriera para atraer a los potenciales compradores de residencias.Hasta ahora, el megaemprendimiento tiene desarrollados 27 barrios cerrados -algunos de ellos con condominios- con casas a la venta que se ofrecen a US$20 millones y otras sin cartel valuadas en más de US$100 millones. La oferta inmobiliaria se completa con departamentos con tres dormitorios y piscinas en el balcón que arrancan en los US$3.000.000. No es casual que el destino se haya convertido en el lugar favorito como segunda residencia de la demanda de altísimo poder adquisitivo local -de México-, también de los americanos y canadienses. “Es un público que no solo compra una propiedad sino que busca ser parte de una comunidad”, explica Carl Emberson, el hombre que maneja el desarrollo desde 2017, cuando el proyecto tenía 230 casas. Hoy son 680 y el plan maestro que lidera Emberson es alcanzar las 1000 propiedades.Una de las casas del proyecto en el que las propiedades cuestan millones de dólaresA la hora de pensar en las ventas, el mundo de los referidos es clave en la estrategia de posicionamiento del emprendimiento. De hecho, el 70% de los compradores lo hace a través de conocidos y el resto se divide entre campañas publicitarias y huéspedes de los hoteles. La estrategia funciona. El año pasado se vendieron US$250 millones y 45 propiedades, cuantifica Emberson haciendo referencia al mercado de reventas.En 25 años el recorrido no fue fácil. Las ventas en el desarrollo cayeron durante la crisis de 2008, al igual que lo hicieron en casi toda la región. Fue un momento en el que la mayoría de los desarrolladores decidieron bajar el ritmo de las inversiones. Los accionistas del emprendimiento, en cambio, hicieron aumentos de capital para mantener las condiciones del lugar: desde los servicios hasta la vegetación y la seguridad. Una decisión que les permitió ganar posicionamiento en un momento en el que la competencia puso un freno. El emprendimiento tiene cinco playas totalmente distintas: algunas con olas, otras de aguas calmasGentilezaAños después, una serie de fenómenos impulsó al mercado inmobiliario de este tipo de destinos. La pandemia en 2020 modificó el perfil del comprador y aceleró las ventas en Punta Mita, incentivadas por compradores que buscaban destinos seguros con menos contagios. Además, la adaptación al trabajo amplió el espectro de edades de los compradores. “La flexibilidad laboral permitió que las propiedades sean ocupadas durante períodos más largos, lo que fortaleció el sentido de comunidad que caracteriza al desarrollo y genera nuevos referidos para potenciales ventas”, analiza Emberson. Ahora el contexto internacional marcado por la guerra también juega a favor de estos desarrollos ubicados en destinos más alejados.Si bien la mayoría de los propietarios son baby boomers y generación X, de a poco se suma un target menor a 45, la mayoría empresarios del mundo de la tecnología con altos cargos en empresas como SAP y Google, por nombrar algunas. El lugar también es elegido por empresarios y reconocidos celebrities de Hollywood como Lady Gaga, Gwyneth Paltrow y Elon Musk. Emma Watson y Gonzalo Hevia Baillères pasaron sus vacaciones en Punta Mita