Uno de los secretos guardados, por ahora, bajo llave en el Arzobispado de Barcelona es la escaleta de la vigilia de oración del estadio Lluís Companys con el Papa, en la que habrá durante las dos horas previas a la llegada de León XIV actuaciones musicales. El foco del viaje se lo lleva la Sagrada Família, pero para los fieles catalanes el acto de Montjuïc es tan importante o incluso más que el de la basílica por la oportunidad de coincidir con el Pontífice en un mismo recinto. Se había especulado en estos últimos meses con la posibilidad de que Rosalía, tras su último disco, con connotaciones religiosas, protagonice una de las actuaciones. Pero el delegado de juventud del arzobispado, el sacerdote Carlos Bosch, la descartó ayer en un acto con periodistas. La artista de Sant Esteve de Sesrovires actúa en esas fechas en Estados Unidos. Para la vigilia se ha buscado que durante la espera al Papa haya un hilo común y que las representaciones sean transversales, de tal manera que encajen con todos los presentes, creyentes de distintas sensibilidades y no creyentes.