La entrada ayer de la UCO con numerosos efectivos en la sede del PSOE en Ferraz para buscar documentos que respalden los indicios que maneja el juez Pedraz de que los socialistas habr�an puesto la organizaci�n al servicio de una trama para obstaculizar la acci�n de la Justicia contra la familia del presidente S�nchez y contra ellos mismos solo es el nuevo aguacero que desborda el vaso, tras la imputaci�n hace solo unos d�as del expresidente Jos� Luis Rodr�guez Zapatero. Pedraz, cuya actuaci�n desde muchos foros cercanos al PSOE fue tildada inmediatamente de lawfare (es un recurso que ya utilizan de oficio) pese a tratarse de un perfil claramente progresista, sospecha que, desde Ferraz, se habr�an financiado las presuntas actuaciones de la fontanera Leire D�ez para perseguir a jueces y fiscales con la intenci�n de extorsionarles para desestabilizar los procedimientos en curso. La actuaci�n de la UCO vino acompa�ada de la imputaci�n de Santos Cerd�n, de Gaspar Zarr�as (hist�rico miembro del PSOE andaluz) y de la gerente del partido, Ana Fuentes. Todo esto ocurr�a mientras el presidente Pedro S�nchez se entrevistaba El Vaticano en audiencia privada con el Papa Le�n XIV, que visitar� Espa�a en los pr�ximos d�as.En un intento desesperado por salvar los muebles, los socialistas se metieron en una est�ril discusi�n p�blica sobre si la irrupci�n de la UCO en su sede era un registro o un requerimiento de informaci�n. El t�pico "no es lo que parece". No pareci� muy convincente el argumento porque la orden de los agentes hablaba de "entrada y registro", y el n�mero de efectivos empleados y las horas que ocuparon en el interior del cuartel general socialista estaba m�s cerca de una redada que de un mero tr�mite administrativo para recoger un papelillo.Lo m�s sorprendente es que la actuaci�n de la UCO no acab� en el PSOE. Los agentes de la Guardia Civil fueron a la misma Guardia Civil para recabar informaci�n sobre los agentes que hab�an sido expedientados por investigar al PSOE. La UCO est� investigando si altos mandos de la Guardia Civil habr�an prevaricado o coaccionado a agentes para no investigar al PSOE. De ser cierto, la pregunta es �por orden de qui�n?No cabe ya mayor esc�ndalo en lo que ya es la agon�a del PSOE y de sus actuales responsables. Cualquier otro en la situaci�n apurada de S�nchez, sin presupuestos ni apoyos parlamentarios y abrasado por los cuatro costados por la presunta corrupci�n tanto del entorno familiar como de ilustres miembros del partido y exmiembros del Gobierno, habr�a tirado ya la toalla y se hubiera rendido a las evidencias. Pero S�nchez no es cualquier otro. El hombre que domina el PSOE con mano de hierro demostr� ayer una vez m�s que el sanchismo no es solo �l sino un ecosistema en el que participan tambi�n sus aliados. Un ecosistema que le mantiene pol�ticamente vivo contra cualquier circunstancia por insostenible que parezca.Lo explic� hace unos d�as Pablo Iglesias cuando dijo que sus socios no le iban a dejar caer aunque le vieran matar un beb� foca a martillazos, y en esa reflexi�n entrar�an seguramente hasta los animalistas. Las palabras de Iglesias las corrobor�, poco despu�s de los registros de la UCO en la sede de Ferraz, el propio Gabriel Rufi�n, que no dudo en mover la porter�a. Si el todav�a miembro de ERC dec�a hasta ayer que la l�nea roja para exigir elecciones era que hubiera un posible caso de financiaci�n irregular en el PSOE, a partir de ahora ser� necesario que haya una sentencia firme para que Rufi�n reclame unos comicios.Para maquillar la falta de escr�pulos de la que est�n haciendo gala S�nchez y sus socios, incluido el PNV, han abusado hasta la extenuaci�n de la necesidad de frenar a la ultraderecha. En el fondo, el discurso del miedo al desembarco del fascismo que sigue argumentando el sanchismo en este contexto rezuma hipocres�a y no dista mucho de la estrategia de Zapatero de presentarse como garante de la democracia y las libertades mientras blanqueaba una dictadura, con aparente �nimo de lucro adem�s, como se ha sabido ahora. O del cinismo del que S�nchez hizo gala ayer cuando dijo, sin que se le alterara el pulso, que alg�n compa�ero le hab�a pedido adelantar elecciones, "porque es consciente de que voy a tener una mayor mayor�a parlamentaria. Yo no puedo convocar elecciones por inter�s partidista. Tengo que convocar elecciones por el inter�s general de los ciudadanos . Y el inter�s general a d�a de hoy es la estabilidad". Hasta Od�n Elorza, que no es precisamente Garc�a Page, le dice que no hay condiciones para seguir y que el riesgo de aguantar es llegar abrasado a las urnas.Enrique Santiago y Antonio Maillo prefirieron abonarse ayer a la desesperada a la teor�a de la conspiraci�n, pidiendo que Feij�o, Abascal y Ayuso explicaran qu� hab�an estado haciendo en la embajada americana. El ecosistema est� a tal temperatura que empieza a generar monstruos.I�aki Garay. Director adjunto de Expansi�n