“(Si no se suman) tendrán que responder frente a su electorado”, dijo el miércoles en la mañana el diputado Agustín Romero (republicano) al emplazar a sus pares de Chile Vamos (UDI, RN y Evópoli) a aprobar la acusación constitucional contra el exministro de Hacienda Nicolás Grau (Frente Amplio).En entrevista con Desde La Redacción de La Tercera, Romero llamó al oficialismo a sumarse para buscar las responsabilidades de Grau en lo que estimó un deficiente manejo fiscal. “Nosotros vamos a hacer lo que tenemos que hacer”, dijo el legislador republicano, quien, además, mencionó que el Ejecutivo “tampoco puede inmiscuirse dentro de lo que nosotros podemos hacer”.Tras el anuncio de una presentación por parte de republicanos y libertarios, la primera reacción de Chile Vamos fue tomar distancia. No solo por la base jurídica y económica de un posible escrito, sino también por su oportunidad política.Incluso, los diputados de la UDI acordaron no pronunciarse ni a favor ni en contra a la espera de conocer el texto que deberán elaborar las bancadas promotoras de la arremetida, surgida a partir de la denuncia del ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, por los errores fiscales de su antecesor.No obstante, las palabras de Romero acentuaron la molestia de las otras fuerzas de derecha, ya que el anuncio casi simultáneo de libertarios y republicanos rompía un acuerdo tácito en la derecha de que este tipo acciones fiscalizadoras debiesen ser coordinadas primero. “Derechita cobarde”En respuesta a los emplazamientos republicanos, los diputados de la UDI emitieron una declaración pública en la que señalan que "como partido siempre hemos actuado con absoluta responsabilidad, convicción y autonomía política, sin someternos jamás a presiones ni amenazas". “En política, las decisiones se adoptan sobre la base de fundamentos serios, no por emplazamientos públicos ni cálculos electorales que sólo buscan encubrir los evidentes problemas de conducción de quienes están detrás de estas acciones”, se lee en el escrito.“Los tiempos de los eslóganes sobre la ‘derechita cobarde’ se terminaron. Hoy se requiere actuar con madurez y responsabilidad política, no con actitudes que sólo debilitan el trabajo que el país exige a quienes formamos parte de un mismo gobierno", señala la declaración de la UDI.“Saltarse varios pueblos”En Evópoli y RN la mezcla de incomodidad y molestia no era muy distinta.El exministro de Hacienda Ignacio Briones (Evópoli) también fue lapidario desde un punto de vista económico: “Encuentro lamentable, estoy tremendamente preocupado, de que politicemos la discusión fiscal... Plantear fraude o dolo es saltarse varios pueblos”.Por su parte, el jefe de bancada de RN, Diego Schalper, molesto por los emplazamientos republicanos, dijo que “yo le diría al diputado Romero que cuando estuvo puesto en la oposición, solían redactar escritos muy livianos para fundamentar sus acusaciones. Si quieren emprender una, nosotros vamos a estar dispuestos a leerlas con mucha atención, pero que redacten una cosa maciza“.Sus dichos deslizaban la sospecha de que jurídicamente el libelo tampoco reuniría los fundamentos necesarios, ya que la falta de eficiencia, idoneidad y superviligancia de la administración financiera en el Estado, aún serían débiles como causales.A juicio del constitucionalista Jorge Correa, no hay sustento suficiente para una presentación.Con estas señales adversas, diversos personeros de la UDI y RN advertían que si la acusación se votase mañana, no tendría votos para salir airosa de la Cámara.Giro en el PDGIncluso, en el Partido de la Gente hubo un vuelco, a pesar de que algunos de sus legisladores dieron señales favorables inicialmente. Hasta ayer, tampoco habría ánimo de plegarse.Si bien es probable que esa bancada igualmente actúe dividida, la línea oficial fue marcada por la diputada Zandra Parisi (PDG), hermana del excandidato presidencial y líder de la colectividad, Franco Parisi. “Una acusación no recupera recursos ni corrige eventuales fallas”, señaló.Una de las razones para adoptar esa posición es que el libelo es promovido por el partido de Johannes Kaiser (libertario), hoy convertido en el principal archirrival de Parisi con miras a la próxima presidencial.Clima político No obstante, al margen de los reparos, es que el mero anuncio crispó el debate político que ya estaba tenso por la tramitación de la megarreforma de reconstrucción y reactivación económica del Presidente José Antonio Kast.El vicepresidente del Senado, Iván Moreira (UDI), coincidió en que la acusación “enrarece el clima político”, tal como lo admitió el propio biministro del Interior, Claudio Alvarado (UDI).En sintonía con Alvarado y la presidenta del Senado, Paulina Núñez (RN), quien pidió no dar “señales contrarias” al ambiente de entendimiento, el ministro secretario general de la Presidencia, José García (RN), también reconoció que esta acción “hace mucho ruido, eso no lo puedo negar, pero es una decisión de los parlamentarios, concretamente de los diputados. Si me pidieran un consejo, yo lo daría en privado”.El principal efecto negativo es que el PS, al que La Moneda apostaba a convertir en su principal interlocutor ante el megaproyecto, reaccionó con dureza.Propio de Pablo EscobarPor ejemplo, una dura declaración pública emitieron los diputados socialistas que tomaron como una afrenta propia el anuncio de una acusación el exministro Grau, aun cuando no sea miembro de sus filas.En el documento cuestionan la arremetida de las bancadas de “ultraderecha”, a la califican de “polémica artificial”, pues “no existen fundamentos jurídicos ni hechos que ameriten en caso alguno, la presentación de una acusación constitucional”. “Rechazamos que, una vez más, el mismo sector político utilice con estridencia y falta de fundamentos esta herramienta constitucional”, dice el texto.Aunque la ofensiva contra el último jefe económico del gobierno de Gabriel Boric, implícitamente descomprime la idea de acusar al exministro de Vivienda, Carlos Montes (PS), aspecto que los republicanos pretendían relevar como gesto a los socialistas, el mero anuncio de un libelo contra Grau fue visto como un acto inamistoso.“El ministro Jorge Quiroz tiene un estilo que se parece al de Pablo Escobar para hacer política. Ese estilo gansteril no sirve para hacer política. Si con esto quieren decirnos te voy a matar a un familiar, pero no al familiar que más quiero... Ese tipo de operaciones no es lo que dignifica al Congreso”, dijo el senador Gastón Saavedra (PS), quien señaló que esta presentación “tensiona” el clima para discutir la megarreforma, “que tal vez merece diálogo”.“Es una amenaza a toda la oposición. Uno no puede pretender avanzar en el diálogo si la bancada republicana, que supongo responde al Presidente de la República, anuncia una acusación. En política eso es un chantaje”, dijo a su turno la senadora Daniella Cicardini (PS).“El gobierno está negociando desde la extorsión política”, expresó el diputado Daniel Manouchehri (PS).Su par Juan Santana (PS) comentó que ve “un claro esfuerzo por instalar un relato de malversación y despilfarro que justifique la tramitación en el Senado de su reforma a los superricos”.Dos almasSea cual sea el ánimo del gobierno, en el PS ven señales erráticas entre los llamados a conversar que plantea, por un lado, el biministro Alvarado y, por otro, la ofensiva republicana, gatillada por las erradas proyecciones de deuda pública denunciadas por Quiroz.Esta dualidad, a juicio de los socialistas, se evidencia, además, en el debate de los plazos de la tramitación. Mientras el ministro de Hacienda había planteado que su meta era que el Senado despachara la megarreforma en junio, Alvarado planteó un nuevo horizonte en la medida que hubiera ánimo de conversar.Las concesiones son otro factor que devela al menos “dos almas” en el Ejecutivo, según el análisis del PS. Mientras el jefe económico ha sido renuente a ceder en los ejes centrales de la iniciativa, los ministros de La Moneda han tratado de mostrarse más flexibles para abrir negociaciones con legisladores del PS, el PPD y la DC.
Acusación a Grau enrarece diálogo por megaproyecto y crecen reparos a la arremetida republicana-libertaria - La Tercera
El anuncio de un libelo por parte de libertarios y republicanos generó dudas en la misma derecha. No solo por la base jurídica y económica, sino también por la oportunidad política. De hecho, los senadores PS, que eran la principal apuesta de negociación del gobierno por la megarreforma, calificaron esta ofensiva como una "amenaza" propia de "Pablo Escobar".







