Brayan Rayo Garzon se sentía angustiado. Tras ser detenido por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), comenzaba su cuarto día de aislamiento en una cárcel de Missouri mientras combatía las fiebres y los escalofríos provocados por el COVID-19.Su solicitud de tratamiento de salud mental se había pospuesto, según muestran los registros, y el personal le prohibió hacer su llamada nocturna a su madre como precaución para evitar la propagación de la enfermedad.Les rogó a sus carceleros en notas escritas a mano que organizaran una conversación con ella. “Siento en mi corazón que ella está muy preocupada por mí”, escribió.Un guardia recogió la nota y se alejó. En menos de una hora, según los registros de la cárcel, lo encontraron inconsciente en su celda. Una autopsia determinó que se suicidó.La muerte de Rayo, ocurrida en abril de 2025, fue la primera en un repunte de suicidios entre los detenidos por el ICE, un hecho que ha alarmado a autoridades de salud pública y expertos en cárceles. Señalaron que el número sin precedentes de fallecimientos por suicidio es un indicio de que las autoridades no supervisan adecuadamente la detención de decenas de miles de inmigrantes atrapados en la agresiva estrategia de deportación del gobierno del presidente Donald Trump.
Muertes por suicidio en centros del ICE alcanzan un ritmo “alarmante”, según investigación de la AP
Brayan Rayo Garzon se sentía angustiado. Tras ser detenido por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), comenzaba su cuarto día de aislamiento en una cárcel de Missouri mientras combatía las fiebres y los escalofríos provocados por el COVID-19.










