El Gobierno recibió este miércoles 235 ofertas de 37 empresas para almacenar energía eléctrica en baterías de litio a lo largo de todo el país. La licitación oficial tiene como objetivo evitar los cortes de luz durante las horas de mayor consumo, al aprovechar toda la capacidad disponible en la infraestructura de transmisión en alta tensión.En una publicación en X (ex Twitter), el ministro de Economía, Luis Caputo, celebró: "Un éxito absoluto resultó la licitación de baterías para almacenamiento de energía que realizó Cammesa por instrucción de la Secretaría de Energía. Se presentaron 235 proyectos por 8.335 MW".Las propuestas para la licitación Alma-SADI (para el Sistema Argentino de Interconexión) superaron en casi 12 veces la potencia licitada, de 700 MW, que representarán inversiones en torno a los 700 millones de dólares."Esta iniciativa, junto con otra similar realizada en el AMBA el año pasado, mejoran la confiabilidad de la red y dan respuesta a los picos de consumo, sobre todo en el verano", completó Caputo.La Secretaría de Energía, en tanto, comunicó que "este resultado muestra el fuerte interés del sector privado por invertir en infraestructura energética en la Argentina, y refleja la confianza en los lineamientos definidos para el desarrollo del sector"."El almacenamiento con baterías de última generación permite responder rápidamente ante variaciones de demanda, aportar flexibilidad al despacho y sumar reservas para operar con mayor seguridad, reduciendo la probabilidad de cortes y mejorando la calidad del servicio", se explicó oficialmente.El año pasado, el Gobierno lanzó la ronda ALMA-GBA, para fortalecer al Área Metropolitana de Buenos Aires, y adjudicó 713 MW, con inversiones por más de US$ 540 millones, que están en marcha,Los oferentes instalan parques de baterías -casi exclusivamente con tecnología china- en sus predios, que sirven para guardar la energía generada en las inmediaciones de esas plantas en horarios de menor demanda -y, por ende, con un costo más económico- y volcarla al sistema en el momento de mayor consumo, más barato. Así, se logra tener una fuente adicional de oferta eléctrica y se desplazan el uso de combustibles más caros y de importaciones.En esta ocasión, la mayor cantidad de propuestas vino de MSU Green Energy, del empresario Manuel Santos Uribelarrea, y de Industrias Juan F. Secco, de Jorge Balán.También participaron Genneia, de Jorge Brito; Petroquímica Comodoro Rivadavia (PCR), de las familias Brandi y Cavallo; Central Puerto, controlada por Guillermo Reca, los herederos de la Cervecería Quilmes y la familia Escasany, dueños del Banco Galicia; el Grupo Corven, de Leandro Iraola; Edison Energía, de los hermanos Juan y Patricio Neuss junto a los dueños de Newsan y de Havanna; y Aluar, de Javier Madanes Quintanilla, que cerró la fábrica de FATE a comienzos de año.Asimismo, se presentaron otras grandes empresas generadoras de energía eléctrica como YPF Luz, Pampa Energía y la multinacional estadounidense AES.El almacenamiento de energía es una de las patas de la infraestructura necesaria. Mientras tanto, desde hace dos años se viene postergando la idea de licitar centrales de generación termoeléctrica -que usan gas barato y dan abastecimiento constante-, así como se demora la ampliación de la red de transmisión para reforzar a la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano, donde vive el 40% de la población argentina.