La boîte en Valise, Marcel DuchampLa boîte en Valise (1934) o “caja en una maleta” de Duchamp es la retrospectiva que hizo el artista de su propia obra en miniatura. El proyecto incluye reproducciones de 68 objetos y la obra es similar a las cajas que utilizaban los comerciantes viajeros de la época. Incluye copias de las pinturas de Duchamp, las ready-mades que lo hicieron famoso: objetos preexistentes que seleccionaba, compraba y a veces alteraba para luego designarlas como obras de arte.Es considerada una pieza pionera de la crítica institucional, que introdujo la noción de museo portátil y articula el diálogo entre vanguardias internacionales y producción local. La caja contiene 69 reproducciones y varias ediciones, algunas de lujo. Las copias a color se realizaron utilizando una técnica ya obsoleta llamada pochoir, en la que se usaba una plantilla para aplicar color sobre una reproducción en blanco y negro, convirtiendo cada imagen, en cierto modo, en un original. Está en las colecciones del Centro Pompidou, el Centro de Arte Davison, el Museo de Chicago, Galería Nacional de Canadá, MoMA de San Francisco, entre otros. Jorge Helft viajó especialmente a Nueva York a la subasta de las obras de arte que pertenecían a Andy Warhol y allí la adquirió.Juanito va a la ciudad, Antonio BerniFue incorporada en la década de 1990 junto a El cosmonauta saluda a Juanito en su paso sobre el bañado de Flores (1961), que sigue en la colección. Ambas pertenecen a la etapa de la figuración crítica del artista y siempre fueron de las más solicitadas para exposiciones. Hoy en el Museum of Fine Arts de Houston, que la adquiere en 2007 a instancias de la relación establecida con Mari Carmen Ramírez quien, en 1999 lleva gran parte de la colección a la muestra Cantos paralelos: la parodia plástica en el arte argentino contemporáneo. Allí se exhibió obra de Berni, De la Vega y Noé. La experimentación formal y material que incorpora el objeto de descarte de los barrios de emergencia, junto a esa zaga centrada en dos migrantes internos que buscan mejorar su vida, ocupa un espacio central en el arte argentino. En la muestra Obra gráfica de Antonio Berni 1962-1978, que marcó la apertura de la Fundación San Telmo en 1980, se vieron los trabajos en papel, otro acierto de la colección, relevante por la experimentación con el gofrado. Algunos de estos grabados se exhiben en la sala de planta baja.Sin título (Memoria de sepulturero), Jorge de la VegaEn 1961, Ernesto Deira, Rómulo Macció, Luis Felipe Noé y Jorge de la Vega promovieron y llevaron adelante la exposición Otra Figuración en la Galería Peuser de Buenos Aires. A partir de entonces, integraron una explosiva agrupación durante más de 4 años, y protagonizaron uno de los capítulos más significativos de la historia del arte argentino de la segunda mitad del siglo XX, conocidos como grupo Nueva Figuración. Como cada integrante, De la Vega tenía su propia impronta, jugando muchas veces con el humor satírico y una paleta nada convencional como se puede ver en el uso del negro en su pintura Homenaje a Tom y Jerry, también en la Colección Helft.Las primeras exposiciones monográficas que organizó el Malba en sus inicios, con De la Vega, Grippo, Bony, Suárez y Berni, tuvieron obras de esta colección en préstamo. En el tiempo, su obra devino en cercanía a la psicodelia propia del Pop con una imagen bien gráfica, de la cual hay obra que también integra la colección y se puede visitar en las salas de arriba. En la publicación editada junto a la exposición, Marion Helft narra que Nanda Bonino había llevado obras a la filial de su galería en Nueva York, con la ilusión de que la calidad se distinguiría, pero no era el momento de los países emergentes. Marion y Jorge compraron varias obras y las trajeron al país, así fue que llegaron a tener en la colección unos 27 de la Vega. En Sin título (Memoria de sepulturero) –fechada el año siguiente– se percibe la intención de salir del plano incorporando no sólo mucha materia pictórica sino piezas en volumen como la cabeza que aparece entre las líneas en la parte inferior.Narciso de Mataderos o El espejo, Pablo SuárezDefinidas dentro del acervo bajo el sesgo de “pop lunfardo”, las obras de Pablo Suárez que integran la colección documentan poéticamente una periferia retratada en sus barrios sin glamour, con la corporalidad resaltada sin disimulo, abierta a un acercamiento casi táctil pues las superficies eran trabajadas por el artista con detalles y texturas que resaltan con el color. En su condición de médica, Marion Helft ayudó a Pablo en los momentos donde necesitó atención constante, pero no sólo era una cuestión humanitaria sino el resultado de una amistad que se prodigaba en charlas y visitas frecuentes. Esto mismo sucedía con otros artistas y teóricos o estudiantes que conseguían en la sede de enfrente (actual W-galería), un espacio donde investigar pues el nivel de los museos a mediados de los 80 no había incorporado tanta obra de contemporáneos ni tenía una biblioteca tan especializada. La obra de Pablo Suárez, en su mayoría una combinación entre pintura y escultura, oscila entre una narrativa tragicómica, cercana a los personajes del circo criollo en cuanto a la exaltación de los rasgos y el gusto por lo popular, para teñirse de un pathos trágico donde directamente no hay lugar para la comicidad, como lo muestra Narciso plebeyo, esa obra donde el cuerpo yacente y lleno de moscas –que estuvo en Malba– y, que surge de una reflexión en el velorio del joven artista Omar Schirilo muerto a los 30 años, algo shockeante que presenta un cruce entre sexo y muerte, en el que muchos otros artistas ayudaron a confeccionar las mosquitas que cubren el cuerpo inmóvil.Coming, Guillermo KuitcaFue una de las incorporaciones más tempranas a una colección y constituyó la segunda muestra de la Fundación San Telmo en una apuesta arriesgada, pues Guillermo tenía sólo 19 años y la primera había sido de Berni, nada menos. Fue Daniel, hijo del matrimonio Helft, quien lo conectó y en conversación afianzaron la relación. Los Helft adquirieron cuatro dibujos y dos obras más fueron a la Colección Chase, así Kuitca pudo costear su primer viaje a Europa. Según la curadora Jimena Ferreiro, su obra representa el pasaje entre los años 60 y los 80 por el apego a la pintura y su narrativa asociada a la temática de la cultura judía, en relación al cuerpo que siempre aparece dislocado o sumergido en un escenario atemorizante y transitorio. La relación fue tan fructífera que se materializó en la Beca Fundación Antorchas, continuó en el Programa de adquisiciones para el Museo Nacional de Bellas Artes. En 1991 se crea la Beca Kuitca, un formato de clínica que modificó el modelo pedagógico, basándose en el acompañamiento crítico y la horizontalidad, que promovió una camada de nuevos artistas dentro de un espectro federal. En la muestra, están sus primeros dibujos y otras piezas de gran tamaño donde la vibración del color y la torsión de los cuerpos diminutos hace camino a una reflexión sobre la crueldad en un contexto que también estaba superando la violencia de los años previos y postdictaduras.Las obsesiones de Jorge HelftEn la calle Viamonte donde funcionó en los 70’ el prestigioso CAyC, se presenta la parte II de esta colección, con un tono más íntimo. Escritos, correspondencia y memorias de Jorge Helft muestra intercambios epistolares, fotos y pequeñas obras sobre papel que fueron parte de la colección. Roberto Elía era parte del círculo de artistas que frecuentaba la Fundación San Telmo, un barrio que para esa época se había colmado de talleres de artistas. Su exploración sobre materiales nobles y sencillos como el broche y la lavandina lo acercan bastante a uno de sus referentes, el alemán Joseph Beuys (1921 - 1986) y la propuesta conceptual del fluxus que operaba en una especie de laboratorio de prueba, como fuera también una clasificación en la que la teórica argentina Mercedes Casanegra propuso en relación a su producción. En 1985, Elía tuvo su retrospectiva en las salas de la calle Defensa.En relación al platense Edgardo A. Vigo, artista que también trabajó en poesía visual, arte conceptual, ediciones de revistas, objetos, acciones, xilografías, también tuvo su retrospectiva en 1991. Se llamó Anteproyecto de Proyecto de un pretendido Panorama Abarcativo, con un texto revelador que escribió Ricardo Álvarez Martín que llevaba por título “El circuito marginal. La vivificación del verdadero arte”. Seleccionado por Helft para la XXII Bienal de San Pablo de 1994, como parte del envío oficial argentino con su serie de xilografías, en simultáneo presentó Cuarenta años de in-obras de arte / 1954 – 1994 en las salas de la Fundación Centro de Artes Visuales de La Plata.Colección HELFT Lugar: W—galería, Defensa 1369 Horario: mar. a sáb. de 12 a 18 Fecha: hasta el 13 de junio Entrada: gratuita