El trabajo está cambiando más rápido de lo que las organizaciones logran procesar. La inteligencia artificial redefine procesos, el liderazgo exige nuevas habilidades y la gestión del talento se volvió una prioridad estratégica. En ese contexto, el Summit de Recursos Humanos organizado por LA NACION reunió a referentes del sector para debatir los desafíos que enfrentan hoy las empresas argentinas. Uno de los paneles estuvo dedicado a una pregunta que sigue siendo incómoda para muchas organizaciones: qué lugar ocupan las mujeres en este nuevo escenario y qué se pierde cuando ese lugar es más chico de lo que debería. Presentada por José Del Rio, secretario general de Redacción de LA NACION, Andrea Linardi, fundadora de AI Grupo Humano y directora académica de Appskilling Business School, desplegó una serie de datos que, puestos uno al lado del otro, configuran un argumento difícil de rebatir.Linardi abrió con una cita de Malala Yousafzai —la activista pakistaní que en 2013 se convirtió en la ganadora más joven del Premio Nobel de la Paz— que leyó en clave corporativa: “No podemos tener éxito si la mitad de nosotros está retenido”. Según el Fondo Monetario Internacional, cerrar la brecha de género en oportunidades económicas llevará 135 años. Cinco generaciones. “No lo vamos a ver ni nosotros, ni nuestros hijos, ni nuestros nietos”, dijo Linardi. El dato sirve como punto de partida, no para la resignación, sino para entender la escala del problema.Linardi presentó datos del FMI, McKinsey, Gallup y la OIT para argumentar que la inclusión femenina en el liderazgo tiene impacto directo en los resultados de negocio
Liderazgo femenino e inclusión en la era digital
Por qué sumar mujeres en posiciones de liderazgo no es solo una cuestión de equidad, sino una ventaja competitiva medida en resultados














