El reconocimiento del Fondo Monetario Internacional sobre la existencia de gastos “bajo la línea” volvió a poner en discusión la sustentabilidad del superávit fiscal argentino. Para el economista José Castillo, el organismo terminó admitiendo algo que distintos analistas venían señalando desde hace tiempo: parte del equilibrio fiscal se sostiene mediante mecanismos de refinanciación de deuda que esconden costos futuros.
Castillo sostuvo que el Gobierno logró mostrar superávit gracias a una “creatividad contable” basada en la renegociación permanente de bonos en pesos. “El superávit fiscal alcanzado por el gobierno en estos últimos años en realidad tenía una creatividad contable y estaba escondiendo algo que hacía que fuera mucho menor”, afirmó.
Según explicó, los intereses de los títulos públicos se capitalizan y se incorporan nuevamente al capital de la deuda, evitando que aparezcan como gasto corriente inmediato. Sin embargo, advirtió que esa dinámica agranda el endeudamiento y posterga obligaciones hacia adelante. “Eso agrandaba la bola de ese endeudamiento”, remarcó.
Las advertencias del FMI y el problema de la deuda
El economista señaló que el FMI aprobó el nuevo desembolso para la Argentina, aunque acompañado de múltiples advertencias sobre inflación, déficit y reformas estructurales pendientes. “El título es bueno, el gobierno argentino cumple en general y el rumbo es correcto, pero inmediatamente después coloca un montón de cosas más”, explicó Castillo al analizar el último informe del organismo.













