El conflicto que desató la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo en la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), al anular las elecciones y desplazar a su conducción, fue de grandes proporciones. Porque generó una reacción en cadena al interior del colectivo gremial, especialmente contra el oficialismo que encarna Abel Furlán. En otras palabras, despertó a una oposición que se dedicó en las últimas horas a cargar contra el referente del Frente de Sindicatos Unidos (Fresu). Mientras la batalla continúa, el Gobierno se mantiene expectante por el recorrido judicial que impacta de lleno en un dirigente de perfil combativo. De acuerdo a lo que pudo reconstruir PERFIL, el líder metalúrgico que por orden judicial no puede conducir el sindicato ante presuntas irregularidades en la última elección general no tiene el consenso total puertas adentro. Una muestra es que quince seccionales no participaron del acto de respaldo al dirigente metalúrgico que se realizó el martes al mediodía en la sede principal y otras veinte habrían manifestado diferencias con su conducción. “La intervención judicial aceleró una crisis que ya venía creciendo dentro del gremio”, define un dirigente ante este medio tras la manifestación que convocó la conducción de Furlán y que tuvo el respaldo de otros actores como la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) y la Federación de Aceiteros.
Conflicto en la UOM: Se aceleran los dardos contra Furlán
La decisión judicial de intervenir el gremio ante posibles irregularidades desencadenó una serie de reacciones internas. Qué dijo el metalúrgico desplazado.













