Llevar el crucero 'MV Hondius', afectado por un brote de hantavirus, a Canarias fue una decisión guiada “por la ciencia, la humanidad y la solvencia” de España y que ha permitido controlar la mortalidad. En este momento hay 13 casos positivos (dos españoles), entre ellos, los tres pasajeros fallecidos antes de que el barco fuera trasladado al archipiélago canario. Esto supone una mortalidad de algo menos del 24%, una cifra lejos de las habituales en este virus, que se acercan al 40%. En gran parte, esa reducción de la mortalidad tiene que ver con la asistencia médica recibida tanto en el buque cuando llegó a Cabo Verde, como en su llegada a Tenerife y la inmediata repatriación de los pasajeros a sus países de origen.Así lo ha indicado la ministra de Sanidad, Mónica García, en su intervención en el Congreso para explicar la gestión de esta crisis sanitaria y la decisión de llevar el barco a Tenerife. España actuó porque debía actuar”, por “humanidad”, por “responsabilidad” y por “legalidad internacional”, y lo hizo “exactamente igual que nos gustaría que otros países actuaran si fueran ciudadanos españoles los que estuvieran atrapados en mitad de una emergencia sanitaria lejos de casa”, indica García. “El resultado de estas semanas demuestra que fue y ha sido siempre la decisión correcta”, sentencia.La ministra ha recordado que el operativo en sí comenzó la tarde del 5 de mayo, cuando España, tras haberse ofrecido a colaborar, atiende formalmente la petición de la OMS de acercar el barco, con 147 pasajeros a bordo de 23 nacionalidades, al puerto seguro más cercano. Tras reuniones técnicas durante todos los días previos y esa misma mañana, las autoridades sanitarias internacionales, encabezadas por la OMS y el ECDC, constataron que Cabo Verde no reunía los requisitos.La OMS no lanzó su petición de ayuda “desde el primer momento”, sino que desde las primeras horas se evaluaron escenarios, capacidades y alternativas, ha explicado García Pero la conclusión fue clara: Canarias era el territorio que reunía los requisitos, desde puertos designados conforme al Reglamento Sanitario Internacional a planes de contingencia ya existentes, programas de vigilancia y control sanitario, capacidad hospitalaria avanzada, experiencia en gestión de emergencias complejas y proximidad geográfica.Fue así como, el 10 de mayo, y en plena coordinación con la OMS, el ECDC, las comunidades autónomas y los otros 22 países implicados se llevó a cabo la evacuación y repatriación de los cruceristas, que acabó con “exquisita puntualidad” la tarde del 11, culminando así un “éxito” reconocido por todos los organismos y gobiernos internacionales.Redactora jefa de La Vanguardia en la delegación de Madrid, especializada en temas sociales. Licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid.