Los grandes cultivos de marihuana necesitan fertilizantes, focos, filtros, aires acondicionados... Una infraestructura por sí sola legal que puesta al servicio del crimen organizado se convierte en parte también del entramado criminal. Los Mossos y la Guardia Civil han celebrado este miércoles el resultado de una investigación de tres años que ha permitido detener a los responsables de cuato growshops, que facturaron 80 millons en siete años. Los dos supuestos líderes han ingresado en prisión, según han explicado en rueda de prensa ambos cuerpos policiales, acusados de surtir al menos a seis organizaciones dedicadas al cultivo de marihuana.“Es un ataque sobre un nodo de distribución, que acredita la infiltración en el tejido económico de nuestro país”, ha analizado el subinspector de los Mossos Marc Bayon, sobre la envergadura de la investigación policial. Durante tres años, con seguimientos, pinchazos telefónicos y análisis de balances económicos, los agentes han destapado la supuesta mecánica ilegal de la red empresarial, conformada por cuatro tiendas de ventas de semillas, pero llevado por dos únicos administradores. “Desde 2019 a la actualidad, el flujo de caja en todo el entramado es de 80 millones, pero solo se ha declarado como actividad 13 millones”, ha detallado en rueda de prensa el capitán de la Guardia Civil Pedro Jesús Valero. Los investigadores sostienen que la trama empresarial se retroalimentaba con los cultivadores de marihuana: los traficantes pagaban con dinero negro lo que necesitaban para montar plantaciones, y los growshops blanqueban ese dinero con facturas cruzadas entre las empresas. Muchas de ellas omitían el nombre del destinatario final, o se basaban solamente en presupuestos. “Hay hasta cinco millones en transferencias entre empresas sin justificación aparente”, ha abundado el capitán de la Guardia Civil. Los beneficios que obtenía el grupo de growshops después se reinvertía en la propia actividad económica, para adquirir nuevo material. “Se hacía en cantidades industriales: adquirían contenedores en el suedeste asiático, llenos de material, que mediante trailers abastecían las organizaciones”, ha contado el subinspector Bayón. Además, ha añadido, existía “cierto grado de garantía”: si el material de una plantación “se perdía” a causa de una intervención policial antes de usarlo, los empresarios confiaban en la “solvencia” del grupo, y les facilitaban lo necesario para montar la siguiente. Una actividad frenética enmascarada en una “apariencia modesta, sin opulencia”, ni grandes cantidades de dinero en manos de los investigados. “El núcleo de decisión se restringía a cuatro personas”, y las organizaciones dedicadas al cultivo no se conocían entre ellas, han explicado los investigadores, que llegaron precisamente a los growshops después de varias investigaciones centradas exclusivamente en el cultivo y tráfico de marihuana. Coincidía los suministradores del material necesario para montar un cultivo. “Son seis organizaciones criminales, pero podrían ser 30 o 40″, ha asegurado el sargento de los Mossos Xavier Tenorio, sobre los clientes, todos ellos albaneses, de la red, formada españoles. Los policías han insistido que la actividad de un growshop solo es legal cuando vende al por menor, para el autoconsumo. En este caso, aseguran que los investigados tomaban muchas precauciones, como enviar a los conductores de camiones a destinos equivocados, fingiendo errores en el GPS. O la descarga de los palés de material en almacenes cerrados al público, con las persianas bajadas para que nadie se percatase de lo que ocurría en su interior. El juez ha ordenado el cierre provisional de la actividad.En los 13 registros (12 en Tarragona y 1 en Granada), los policías hallaron 73.000 euros en efectivo a uno de los investigados, y otros 20.000 escondidos en un falso techo de una empresa. Asimismo, ha constatado la intención de expandirse internacionalmente, con la apertura de una sede en Alemania, cerca de Países Bajos. “Es reseñable porque son dos países donde las plantaciones están permitidas siempre que vayan destinadas al autoconsumo y al uso recreativo”, han considerado los investigadores. “Si no atacamos y contenemos la infiltración en el tejido económico, no habrá forma de atajarlo”, ha insistido el subinspector Bayón, sobre el cultivo y tráfico de marihuana, que es desde hace años la principal preocupación de los policías en Cataluña.