Por Juan David Mosos |
Redacción Deportes (EFE).- De Catar, con cinco ciudades anfitrionas y un recorrido máximo de 55 kilómetros, a Norteamérica, donde 16 urbes albergarán partidos y estarán separadas hasta por 4.500 kilómetros, la Copa Mundial exhibe dos modelos opuestos con tan solo cuatro años de diferencia, que dejan a este último torneo como el segundo con más sedes de la historia.
La dispersión geográfica será un reto tanto para las 48 selecciones como para sus aficionados, que podrían asumir extensos traslados aéreos y cambios de hasta tres husos horarios, un escenario diametralmente distinto a la reducida concentración logística que se vivió alrededor de Doha en 2022.
Esa distancia extrema se palpará en largos trayectos como el que separa a Vancouver, en la costa pacífica canadiense, de Miami, en el extremo sureste estadounidense. Viajes de más de cinco horas de vuelo que redefinirán por completo las rutinas entre partidos y fases.
¿Qué Mundiales tuvieron más ciudades sede?











