Análisis Exclusivo suscriptores Luego de atacar el sur de Irán, el encuentro de este miércoles abre sendas posibilidades. Analistas advierten sobre riesgos de estrategia de presión.La Casa Blanca defendió la operación militar al asegurar que actuó frente a amenazas inminentes contra sus tropas y ante movimientos iraníes en el estrecho de Ormuz. Foto: InternacionalSUBEDITOR DE LA SECCIÓN INTERNACIONAL27.05.2026 00:01 Actualizado: 27.05.2026 00:01

Apenas horas después de que Estados Unidos lanzó una serie de ataques contra sitios de lanzamiento de misiles y embarcaciones en el sur de Irán la noche del lunes, el presidente estadounidense, Donald Trump, convocó a su gabinete ministerial este miércoles para una inusual reunión. LEA TAMBIÉN Pese al cambio de locación de último momento, de la residencia presidencial de Camp David a la Casa Blanca debido a malas condiciones climáticas, lo cierto es que este encuentro refleja la delicada naturaleza de las discusiones y la complejidad del momento: mientras Washington insiste en que las negociaciones con Teherán siguen en marcha, los hechos sobre el terreno exhiben que los esfuerzos diplomáticos conviven con la posibilidad de que el conflicto escale.Y es que el ataque estadounidense del lunes ocurrió cuando ambas partes aún intentan definir los términos de un posible acuerdo para poner fin a la guerra iniciada a finales de febrero.Pese a ese escenario, la Casa Blanca defendió la operación militar al asegurar que actuó frente a amenazas inminentes contra sus tropas y ante movimientos iraníes en el estrecho de Ormuz. “Entre los objetivos se incluían sitios de lanzamiento de misiles y embarcaciones iraníes que intentaban colocar minas”, indicó Timothy Hawkins, portavoz del Comando Central de las Fuerzas Armadas estadounidenses (Centcom).Irán advierte que responderá a cualquier acción hostilPancarta política que muestra misiles siendo disparados detrás de manifestantes en Teherán, Irán. Foto: AFPLa respuesta iraní fue inmediata. El Ministerio de Relaciones Exteriores acusó a Estados Unidos de violar el alto al fuego y advirtió que no dejará sin respuesta ninguna acción hostil. Los Guardianes de la Revolución aseguraron además haber repelido incursiones aéreas estadounidenses.Por su parte, el líder supremo, Mojtaba Jamenei, elevó el tono con un mensaje dirigido no solo a Washington, sino también a sus aliados regionales: “Lo que está claro es que las manecillas del tiempo no volverán atrás, y que los países de la región no servirán más de escudo para las bases norteamericanas”, dijo a través de Telegram. Jamenei no se ha mostrado en público desde que en marzo sucedió en el cargo a su padre Alí, asesinado el 28 de febrero en el primer día de la ofensiva israeloestadounidense. LEA TAMBIÉN Los puntos más difíciles de conciliar entre Estados Unidos e Irán La tensión evidencia la fragilidad del proceso en curso.Aunque Washington y Teherán mantienen abiertos los canales diplomáticos –y el propio secretario de Estado, Marco Rubio, expresó optimismo sobre la posibilidad de un acuerdo–, las conversaciones avanzan en medio de una profunda desconfianza mutua y con posturas todavía difíciles de conciliar.Estados Unidos asegura que su objetivo es alcanzar un acuerdo que garantice la estabilidad regional, pero Trump ha endurecido sus exigencias al reclamar la entrega del uranio enriquecido iraní y la reapertura del estrecho de Ormuz como condiciones innegociables.Asimismo, el republicano exige que países musulmanes involucrados en el acuerdo con Irán -como Arabia Saudí, Turquía y Pakistán- normalicen las relaciones con Israel.Teherán, en cambio, busca priorizar el levantamiento de sanciones económicas y dejar la discusión sobre su programa nuclear para una etapa posterior, una fórmula que ya genera críticas entre senadores republicanos cercanos a Trump.¿Guerra con Irán entró en una fase decisiva?De ahí que, a pesar de que en horas de la tarde la reunión convocada en Camp David cambió de ubicación, su peso simbólico no deje de ser relevante.“Debido a las posibles malas condiciones meteorológicas de mañana (miércoles), celebraremos nuestra reunión de gabinete en la Casa Blanca y pospondremos el viaje del gabinete a Camp David”, dijo el republicano el martes en su red Truth Social.Y es que, históricamente, el retiro presidencial sirve como escenario para discusiones de máxima sensibilidad en política exterior, desde los históricos acuerdos entre Egipto e Israel de 1978, impulsados por Jimmy Carter, hasta la fallida cumbre israelí-palestina de 2000 bajo el gobierno de Bill Clinton.Un hombre observa la declaración televisada del nuevo líder supremo de Irán, Mojtaba Jamenei. Foto:AFPApertura de Ormuz y la presión doméstica, entre los retos de Trump Una primera lectura apunta a una estrategia de presión. La administración Trump parece querer negociar desde una posición de ventaja y dejar claro que el diálogo no significa una reducción automática de su capacidad militar. Bajo esa lógica, los ataques buscarían presionar a Irán, modificar su cálculo y aumentar el costo de prolongar las conversaciones sin ofrecer concesiones concretas.Sin embargo, esa estrategia choca con la profunda desconfianza de Teherán hacia Washington. “Hacer concesiones irreversibles de antemano, antes de verificar que Estados Unidos se ha retirado realmente y no reanudará inmediatamente la guerra, es una trampa que Teherán ya ha visto antes”, sostiene Hamidreza Azizi, investigador visitante en el Instituto Alemán de Asuntos Internacionales y de Seguridad (SWP) en Berlín. LEA TAMBIÉN Justamente, el estrecho de Ormuz ayuda a explicar parte de esa estrategia. Por esa vía transita la quinta parte del suministro mundial de petróleo, por lo que cualquier amenaza prolongada sobre su operatividad "podría tener efectos duraderos en la estabilidad regional", advierte Azizi. En ese sentido, las declaraciones de Rubio, quien aseguró que el estrecho debe permanecer abierto “de una forma u otra”, dejan claro que la seguridad marítima sigue siendo una prioridad estratégica para Washington.Pero hay un segundo elemento que tiene peso: la política interna en Estados Unidos. Trump también enfrenta presión para mostrar que tiene el control de un conflicto que se prolonga más de lo esperado y cuyo desenlace sigue siendo incierto.Para los analistas, mantener la presión militar mientras continúan las negociaciones puede responder también a la necesidad de proyectar firmeza, tanto frente a aliados y adversarios como ante sectores de su propio partido que rechazan cualquier acuerdo que no obligue a Irán a hacer concesiones amplias.No hay que olvidar que Trump ya lanzó varios ultimátums que luego terminó aplazando o matizando.Sin embargo, para los expertos, esta estrategia encierra varios riesgos.El presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Foto: AFPLos riesgos para la región si el conflicto escalaEl primero es el colapso del propio proceso diplomático. Si Irán concluye que Washington está utilizando las negociaciones únicamente como cobertura para sostener la presión militar, el incentivo para mantener conversaciones puede reducirse rápidamente.Esa posibilidad no parece lejana. Como advierte el politólogo iraní-estadounidense Vali Nasr, en Teherán existe la sospecha de que el actual proceso pueda no ser una ruta genuina hacia la paz, sino una pausa táctica antes de una nueva ofensiva de mayor alcance.“Cuanto más generosas parezcan las condiciones para Irán, mayor puede ser la sospecha de que Estados Unidos no se toma en serio la paz y busca distraer a Teherán antes de otro ataque”, señaló en declaraciones a EFE.Y ahí aparece otro riesgo: la regionalización del conflicto. LEA TAMBIÉN Las advertencias iraníes, y del propio Jamenei, hacia los países del Golfo muestran que el conflicto ya no se entiende únicamente como una confrontación con Washington. Bases militares estadounidenses en la región, infraestructura energética estratégica y aliados de ambas partes podrían quedar expuestos si la tensión escala. “El tumor canceroso de Israel se acerca igualmente a las etapas finales de su miserable existencia”, advirtió el líder del régimen este martes.También hay incertidumbre sobre el propio contenido del acuerdo que se negocia. Para los analistas, incluso si las conversaciones prosperan, no necesariamente implicarán una solución definitiva a las tensiones que tienen al mundo expectante con amenazas de recesión energética en Europa y la volatilidad de las bolsas a la orden del día.CAMILO A. CASTILLO — Subeditor Internacional — X: @camiloandres894(*) Con información de EFE y AFP Sigue toda la información de Internacional en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.