Aunque la tercera y última temporada de Euphoria está destacando por la manera en la que el director, Sam Levinson, sexualiza e incluso humilla a los personajes femeninos y por la falta de diversidad corporal que ha traído consigo la ausencia de Barbie Ferreira, ha sido precisamente una curva inesperada la que ha llamado la atención de las redes sociales y ha granjeado, por primera vez esta temporada, algo parecido a una crítica positiva a la serie. En el penúltimo capítulo, tras una tórrida escena de sexo con Sydney Sweeney (con un plano explícito de sus pechos en movimiento, por descontado), Homer Gere (hijo de Richard Gere) se dirige a por un vaso de agua sin camiseta mostrando lo nunca visto en los actores de la serie: barriga. “Me encanta ver a tipos normales en la tele en lugar de a ratas de gimnasio”, es uno de los comentarios que aparecen en las redes sociales, donde se ha ensalzado la silueta del actor. La creadora de contenido fatfabfeminist alababa su figura al escribir, junto a una captura del torso de Gere, “Tenemos que recuperar YA los niveles de body woke de 2018”. “¿Pero qué demonios? ¿ESO es grasa? ¡Si se le ven las costillas!”, dice un usuario. “O sea, que las mujeres en Euphoria están en los huesos y este tipo cree que eso hará que cambiemos de opinión”, comenta una mujer.Nos lleva a la la aclaración de siempre: sí, el cuerpo de Homer Gere es normativo y atractivo, pero dentro de los cánones de la televisión, de la propia serie (comparémoslo, por ejemplo, con el de Jacob Elordi), destaca por parecer real, agradable y sorprendentemente real. La socióloga, sexóloga y divulgadora Cecilia Bizzotto explica a ICON que tanto para hombres como para mujeres, el ideal de belleza se ha vuelto cada vez más inalcanzable. Sin embargo, advierte que no es precisamente a las mujeres a quienes les gustan especialmente los hombres con cuerpos dignos de Marvel. “Esos cuerpos tan exagerados son deseables en particular para los hombres. Probablemente dicen que se machacan en el gimnasio para gustar a las mujeres cuando en realidad, muchos lo hacen por pertenecer a ese grupo social”, asegura. Una paradoja que Karelia Vázquez ya abordó en un artículo de ICON que despertó, por cierto, una riada de comentarios: ¿a quién conquistan, realmente, los abdominales de acero?La psicóloga y sexóloga Ana Lombardía confirma que a menudo estas figuras tan musculadas y definidas de los hombres son en realidad más una forma de competencia y de estatus entre ellos. “Muchas mujeres no encuentran tan atractivo ese tipo de cuerpos porque lo asocian a una serie de valores, como la superficialidad o la masculinidad tóxica. Que aparezca otro tipo de cuerpo es positivo y sin duda, lo asociamos también a otros valores distintos”, asegura. El doctor Alan Almazán, especialista en Medicina familiar y Comunitaria, reflexiona acerca de la denominada “tripita cervecera”. “No entro en valorar físicos ni en valorar estándares de belleza, pero como médico, una barriga cervecera, aunque depende del grado, no es saludable. Pero tampoco lo es ser un histérico de la alimentación y no tener ningún gramo de grasa, como sí lo es hacer deporte regularmente y de vez en cuando, disfrutar de la vida y tomarte dos cervecitas”, explica. “Lo delicado no es la grasa superficial, que es la que es fácil de eliminar, sino la grasa visceral, que es metabólicamente peligrosa y la que debemos evitar”. Tú lo llamas ‘fofisano’, yo lo llamo cuerpazoEl cuerpo de Homer Gere no es nuevo en los medios de comunicación, aunque sí lo es en Euphoria y para un personaje de su edad en una serie como esta (al que se presupone, como ya hemos aclarado, recién salido del gimnasio). A este tipo de cuerpo saludable con algo de barriga se lo ha llamado desde dadbod (“cuerpo de padre”) a fofisano, como si existiese un sistema al que no lo interesa llamarlo cuerpo, a secas, o incluso cuerpazo. y figuras como Leonardo DiCaprio, Vince Vaughn o Matt Damon lo representan bien: cada verano, una foto de alguno de ellos aparece en los medios y crea un minidebate en la sección de comentarios. Hay una imagen tal vez mitológica en este sentido: el cantante Nick Jonas, ídolo sexual de un par de generaciones, en 2019 en un barco, de vacaciones, con un cuerpo que muestra menos músculos de lo habitual en él, tal vez porque el descanso le ha permitido no ir al gimnasio y comer a gusto. Desde hace siete años, esa fotografía ha levantado tantos comentarios crueles como suspiros entregados. Para muchos y muchas de sus seguidores, ese cuerpo de Nick Jonas que no muestra abdominales es el cuerpo más deseable que el artista ha tenido nunca. En Al cielo con ella Henar Álvarez reflexionaba acerca de lo curioso que es que tantas mujeres alaben las imperfecciones de los hombres. “¿Nos estamos gastando un dineral en tetas y ácido hialurónico para luego comerle la boca a Los Fruitis?”, decía la cómica. “Habéis vivido muy bien sin ningún tipo de presión estética”. Georgina Rodríguez, a su paso por Cannes hace unos días, levantaba rumores por su figura. En su caso no era una sana y sexy barriga, sino la posibilidad de un embarazo.A Lombardía también le molesta la manera en la que se alaban siempre las “imperfecciones” de los hombres mientras que se castigan las de las mujeres. “Supone erotizar que ellos no tengan que estar tan agobiados como nosotras”, dice. Así lo refleja un estudio realizado por SigmaDos, que revela que las mujeres siguen sintiendo más presión social en la búsqueda de unos estándares de belleza, asegurando el 82% que piensa más en su aspecto con la llegada de las altas temperaturas. En casos como el de Homer Gere, parece que esto no es del todo necesario. Tal vez porque sufrimos una sobredosis de cuerpos masculinos esculturales, tal vez porque cada vez hay menos reparo a la hora de decir que no gustan o tal vez porque, reconozcámoslo, a veces los genes juegan a favor y, con ciertas caras, no se necesita un cuerpo perfecto.