Diego L. sabía que se iba a morir y lo anunció tres veces. Primero, a su padre, al que llegó a telefonear ya herido de muerte. La llamada duró 40 minutos porque el móvil se quedó sin colgar en el bolsillo, pero a él solo se le escuchaba decir: “Me han matado”. Después, se lo dijo a su amiga María José: “Me mataron, pero tranquila, que todo va a estar bien”. Por último, a su pareja, Tatiana, embarazada de seis meses, que llegó tras el crimen: “Os amo, pero no voy a vivir”. Su presunto asesino escucha lo que cuentan los familiares de Diego sin mostrar reacciones en su rostro. Es la primera vez que se juzga a una banda juvenil, los Dominican Don’t Play (DDP), en la Audiencia Nacional, en una causa en la que hay acusados otros 14 pandilleros.El 5 de febrero de 2022 fue una noche trágica en Madrid, en la que las bandas actuaron con toda su brutalidad. Un menor de 15 años falleció en Atocha, otro fue terriblemente herido en Montecarmelo, al norte de la ciudad, y Diego fue macheteado en un parque en el sur de Madrid, en el distrito de Usera. El teléfono de emergencias no paró de sonar. Sobre las diez de la noche, Diego, de 25 años, pasaba el rato en un banco junto a unos amigos cuando una decena de sombras negras rodeó al grupo antes de que pudieran darse cuenta de que estaban en medio de una emboscada. “El instinto me hizo girarme y vi a cinco chicos más con machetes y encapuchados”, ha relatado María José, una de las chicas que estaba en el banco ese día. Todos escaparon salvo Diego, que recibió varias heridas de arma blanca, entre ellas un machetazo en la espalda que dejó expuestos parte de sus órganos. “Tuvo un problema en el pie, así que tal vez por eso no le dio tiempo a correr”, ha contado esta amiga en su declaración.Esa noche comenzó una investigación de la Policía Nacional para esclarecer quién había atacado al grupo y asesinado al joven, pero ya había otra en marcha de la Guardia Civil que investigaba a los integrantes del grupo criminal que presuntamente estuvo detrás del homicidio, el coro de los Dominican Don’t Play de Seseña. La Guardia Civil estaba tras este grupo después de otro intento de homicidio que había tenido lugar unos meses antes en esa localidad toledana. Ambas investigaciones se unieron y han acabado desembocando en la primera causa contra una banda en este tribunal.El motivo por el que este grupo es juzgado por primera vez en la Audiencia Nacional es que la Guardia Civil encontró en su investigación indicios de que estos pandilleros se dedicaban, entre otros delitos, a la fabricación de billetes falsos, y este hecho solo se puede juzgar en este tribunal. Así, esta causa aúna la acusación de pertenencia a una organización criminal, la fabricación de moneda falsificada y la del homicidio de Diego, por la que solo es procesado uno de los acusados llamado Daniel I. En la primera jornada de la vista oral, casi todos los procesados pactaron con la Fiscalía admitir su pertenencia a los DDP y la fabricación de moneda, para aceptar penas de entre un año y medio y cinco años y medio de prisión. Así que, en lo que queda de vista oral, se van a escuchar testimonios y ver pruebas relativos al caso del homicidio. Las principales pruebas contra el acusado de asestar los machetazos a Diego son las imágenes que registraron varias cámaras de seguridad del coche en el que llegó Daniel junto con el resto de DDP y la identificación que hizo un amigo de la víctima mortal que sí pudo ver al autor material. Este joven tiene la consideración de testigo protegido porque asegura tener “miedo” a que “pasen cosas”. Ha comparecido en el juicio con la cara cubierta y la voz distorsionada.La investigación policial intervino conversaciones del líder del coro de Seseña, apodado Tolín, que en este juicio ha aceptado la condena por pertenencia a organización criminal. En estas charlas comenta lo sucedido aquella noche con otro pandillero apodado Lomina. Tolín: Cabrón, que han sido dos y el otro seguramente han sido los tigres. ¿Ha sido todo coincidencia? —pregunta en referencia a los dos homicidios de esa noche. Otro de los acusados en esta causa le responde que sí, a lo que el jefe replica—Tolín: Los tigres (los menores) están destacados, Madrid se va a poner caliente, vosotros sois Toledo, no bajéis ni que bajen.Lomina: Era colombiano.Tolín: ¿El que murió?Lomina: El de Usera.Tolín: Creo que el de Atocha fueron los de Lavapiés. ¿El nombre del colombiano cuál es?Lomina: Diego.Según la reconstrucción de la jefa de Homicidios, diez miembros de los DDP acudieron a las inmediaciones del parque de la calle Carabelo sobre las ocho de la tarde. Inspeccionaron la zona y vigilaron quién había en el parque a esas horas. Cuando ya habían planeado el ataque, regresaron a los vehículos a por las armas y agredieron al grupo de Diego desde diferentes ángulos. “Lo hicieron de forma sorpresiva, de modo que no pudieran huir”, señaló la inspectora jefe. Diego tenía 25 años, trabajaba en un restaurante en el centro de Madrid y a veces hacía de barbero en su casa con sus amigos. Vivía muy cerca de donde perdió la vida con su padre y su pareja Tatiana, que tuvo a su hijo sola, tres meses después de su fallecimiento. El padre de la víctima ha explicado ante el juez cómo fue esa última conversación con su hijo en la que él solo acertaba a sollozar, mientras Diego se despedía de él. El tribunal ha tenido que suspender la sesión durante unos minutos porque el hombre se ha emocionado. La inspectora jefe también reveló que cuando detuvieron al acusado de matar a Diego, este preguntó de forma tranquila: -¿De qué homicidio me acusáis? ¿El de Atocha o el de Usera?
La Audiencia Nacional juzga por primera vez a una banda juvenil, que mató a machetazos a un joven de 25 años: “Os amo, pero no voy a vivir”
El tribunal sienta a 15 miembros del coro de Seseña (Toledo) por organización criminal, falsificación de moneda y homicidio








