Las dulces melodías de una orquesta le sirven de banda sonora al payaso que se acerca hasta el micrófono. Pequeña es la silueta del hombre con la cara pintada y una tristeza profunda se le escapa por los también pequeños ojos maquillados. Trompetas y trombones imponen su metal sombrío y, después, Sammy Marrero empieza a cantar.“Sentir esta ansiedad/y pensar que te burlas de mí/qué forma de pagar/haciendo que se rían de mí…”Han pasado 25 años desde que ese momento quedó grabado en la historia musical de Puerto Rico, y todavía se siente la intensidad, la humanidad absoluta contenida en los breves minutos de una canción. Y entonces, llega el coro.Basta payaso, te están mirando,y esos dos ojos ya están llorando.Sammy Marrero entra entonces como en un trance y en su titular traje de payaso ofrece una de las versiones más vivas del tema más icónico de La Selecta, orquesta de la que fue cantante casi desde el momento de fundación. Esa cualidad expresiva, ese metal de voz tan peculiar, tan especial, tan único, fueron solo algunas de las cosas que hicieron de él uno de los cantantes más legendarios de la salsa en Puerto Rico y en el mundo. Y hoy, en su natural pueblo de Coamo, ese mundo se reúne para despedirse de él. La Parroquia San Blas está abarrotada. Familiares y amigos han llegado, no solo a llorar la muerte, sino para celebrar la vida de Sammy Marrero. Los hijos del artista no pueden evitar el llanto mientras decenas de personas se acercan a saludarlos, a abrazarlos y ofrecerles alguna pobre pizca de un consuelo que es imposible sentir ante la muerte de un ser amado, aunque el gesto se aprecia. Marrero murió el pasado 17 de mayo a los 84 años y con su muerte se marca, de cierto modo, el fin de muchas cosas.Junto a Raphy Leavitt, líder y fundador de La Selecta, Marrero fue esencial en la creación de la identidad sonora de la agrupación comenzada en la década de 1970. A diferencia de otras orquestas famosas que han tenido varios cantantes, La Selecta se destaca principalmente gracias a la voz única dek exponente: aguda, clara, sonora y fácil de escuchar. Es justo decir, aunque a algunos no les guste, que sin él no podría haber existido la banda ni haber llegado al nivel que alcanzó.A pesar de su estrecha relación con Leavitt, al morir este en el año 2015, su familia disolvió la orquesta, pero Marrero siguió cantando los temas que hizo famosos con su voz. Toda la vida vivió de la música, así que de la música pretendía seguir viviendo. Pero, por razones que nunca han quedado completamente claras, la familia Leavitt inició un pleito para prohibir al cantante generar ingresos usando las canciones de La Selecta. Fue uno de los episodios más desagradables en la historia reciente de la música puertorriqueña y, al final, tristemente, el coameño tuvo que dejar de cantar.“Y yo pienso que Sammy ha quedado, por todo lo que pasó, un mártir del pueblo de Puerto Rico y quizás del pueblo hispano. Su nombre va a trascender, porque fíjate, de unos años para acá, los cantantes se conocen más que los líderes de la orquesta, porque eso es lo que tú escuchas”, explica su íntimo amigo y colega musical, Edgard Nevárez, quien fue escogido por la familia de Marrero para ofrecer el elogio fúnebre del cantante.Y a pesar de todo, Marrero siempre se mantuvo fiel a su esencia, a su forma tranquila de ser. Así lo afirman decenas de conocidos y compañeros. Decir Sammy Marrero era sinónimo de humildad. Después de todo, él mismo dio voz a ese coro que dice:Hablar no vale la pena,la lengua es la que condena.“Sammy se dio a querer, se dio a querer porque era una persona sencilla, saludaba a todo el mundo. Era de esa gente que la quiere el pueblo, podía estar tres horas saludando y conociendo a gente. Así era Sammy, lo quería todo el mundo, todo el mundo quería Sammy”, dice Nevárez.“Se le notaba su pasión por lo que hacía, su humildad, porque no son palabras por decirlas, es que nosotros vimos eso en él. El gesto de pueblo, él era una persona de pueblo, él un artista que se creía grande, no. Humilde hasta lo último, amante de su patria”, añade Edwin Rosario, bajista de La Selecta y amigo de Marrero, visiblemente conmovido.Es curioso. A pesar de la tristeza, casi todos parecen luchar por aguantar las lágrimas. ¿Será acaso producto de aquellos versos también cantados por Sammy en “La cuna blanca”, como honrando un silencioso deseo final?Nadie se atreva a llorar,dejen que ría en silencio.Cuando termina la misa, las personas se trasladan ante una pequeña tarima especialmente preparada para la ocasión. Allí, distintos artistas ofrecerán un homenaje a Sammy Marrero, una despedida digna de un cantante. Aunque una lluvia leve amenaza con su agua, muchos de los presentes se quedan porque quieren honrar a Sammy, algunos solo quieren bailar ante él una última vez. Dice aquella famosa canción: “Triste va, el solitario con su penar”. Pero aquí no hay espacio para tristeza y la soledad es solo una palabra. Sammy Marrero nunca estuvo solo. Nunca lo estará.1 / 15 | Puerto Rico despide a Sammy Marrero, voz de “Jíbaro soy” y “Payaso”. El cantante falleció el domingo 17 de mayo de 2026, informó su familia. - Ramón “Tonito” Zayas