Abel Pintos es uno de los cantantes argentinos más icónicos y reconocidos alrededor del mundo. Su apuesta por las baladas y el folklore lo llevaron a hacer crecer su estilo único, y marcar con un sello propio a la industria de la música. Desde conciertos en las ciudades más importantes, participaciones en shows de talentos y hasta el reconocimiento de grandes festivales, el artista dejó en claro que su pasión es más fuerte de lo que cualquiera se imagina.

Sin embargo, Abel Pintos fue uno de los pocos que comenzó a formar su carrera profesional desde pequeño. A pesar de su edad, cuando aún era un niño de 10 años, ya había empezado a llamar la atención de grandes músicos, que no dudaron en apadrinarlo y acompañarlo en los pasos más importantes. Esto se debe gracias a la crianza que tuvo en su casa, rodeado de música y de acompañamiento, que ahora él demuestra en sus hijos y en casa espectáculo que hace en el escenario.

Abel Pintos

La infancia de Abel Pintos: una crianza basada en la música

Abel Pintos nació el 11 de mayo de 1984 en Bahía Blanca, provincia de Buenos Aires. Sin embargo, y debido al trabajo de sus padres, su infancia se dividió gran parte en Ingeniero White, aunque también tuvo momentos en la Patagonia, entre Santa Cruz y Tierra del Fuego. Esto lo llevó a interiorizarse con sus raíces argentinas y a rodearse del talento que crece desde las entrañas de su país. Si bien mostró intereses en diversas artes, su círculo y su corazón lo guiaron por todo un camino que lo llevó a conectar con la música desde que era muy pequeño.