El virus del dengue, transmitido por mosquitos, infecta unos 400 millones de personas cada año en todo el mundo.(Imagen Ilustrativa Infobae)El dengue infecta unos 400 millones de personas cada año y más de un cuarto de la población mundial vive en zonas donde el virus ya es endémico. Entender cómo este virus y sus parientes se replican es la base para crear fármacos que puedan contrar las infecciones que provocan.Investigadores de la Argentina y Canadá descubrieron un elemento estructural en el genoma de los ortoflavivirus —el grupo que incluye a los virus del dengue, el Zika y la fiebre amarilla— que actúa como promotor universal de la replicación viral y puede convertirse en blanco para potenciales fármacos.PUBLICIDADInvestigadores de Argentina y Canadá identifican un elemento clave en el genoma de ortoflavivirus que podría servir como blanco terapéutico para nuevos antivirales./Crédito FreepikEl trabajo, que se publicó en la revista PLOS Pathogens, fue realizado por Santiago Oviedo-Rouco, Lautaro Bertoni, Evelyn Mikkelsen, Horacio Pallarés y María Gonzalez Lopez Ledesma, de la Fundación Instituto Leloir-CONICET en Buenos Aires. También participaron Carolina Sarto, Claudia Filomatori y Mehrnoosh Arrar, del Instituto de Química y Fisicoquímica Biológicas y el Instituto de Cálculo de la Universidad de Buenos Aires (UBA). PUBLICIDADAntonia Bruce y Amanda Hargrove, de la Universidad de Toronto, Canadá, completaron el equipo, que fue dirigido por la doctora Andrea Gamarnik, investigadora del Conicet y jefa del Laboratorio de Virología Molecular de la Fundación Instituto Leloir.El hallazgo, publicado en PLOS Pathogens, revela cómo el elemento SLA del ARN viral regula la replicación de patógenos que causan las infecciones de dengue, zika y fiebre amarilla. (Imagen ilustrativa Infobae)Los ortoflavivirus, que incluyen desde el virus del dengue al virus de la encefalitis transmitida por garrapatas, tienen una capacidad notable para sobrevivir en hospedadores muy distintos, desde mosquitos hasta seres humanos.PUBLICIDADHasta este estudio, se desconocía con precisión qué elementos del genoma viral se conservan entre todos estos virus y cuáles cambian. Esa brecha en el conocimiento frenaba el desarrollo de medicamentos capaces de actuar sobre varios virus al mismo tiempo.Científicos de la Fundación Instituto Leloir, el CONICET, la UBA y la Universidad de Toronto protagonizan el avance internacional contra los ortoflavivirus (FIL)El objetivo fue determinar si el “Stem-Loop A” que se conoce como SLA, una pequeña estructura de ARN ubicada al inicio del genoma viral, cumple una función universal en todos los ortoflavivirus patógenos. El ARN es el material genético que esos virus usan para replicarse dentro de las células del organismo.PUBLICIDADLos investigadores también buscaron evaluar si esa estructura podía ser un blanco común para inhibir la replicación de múltiples virus a la vez, algo que hasta ahora no había sido demostrado de forma sistemática en este grupo de patógenos.El equipo construyó virus quiméricos, es decir, virus con piezas genéticas de distintas especies, para probar si el SLA de un virus podía reemplazar al de otro sin que se perdiera la capacidad de replicación. PUBLICIDADEl estudio comprueba que la estructura SLA del ARN viral es funcionalmente conservada en ortoflavivirus y viable para el desarrollo de fármacos universales (Imagen Ilustrativa Infobae)Para medirlo, emplearon sistemas reporteros de luciferasa, una proteína que emite luz y permite cuantificar la actividad viral con precisión.Los resultados mostraron que las SLAs de todos los ortoflavivirus patógenos presentan conservación funcional: el SLA del virus de dengue, el virus zika y el virus de la encefalitis transmitida por garrapatas podían intercambiarse entre sí sin que el patógeno perdiera su capacidad de multiplicarse.PUBLICIDADEl análisis estructural reveló que, pese a las diferencias en la secuencia de letras del ARN, la arquitectura tridimensional del SLA se mantiene entre todos estos virus. Ese plegamiento compartido explica por qué la interacción entre el lazo superior del SLA y la polimerasa NS5 —la enzima que fabrica copias del virus— se conserva en todo el grupo. Esa interacción es la que activa la replicación y, por eso, se convierte en un punto de ataque posible para fármacos.PUBLICIDADEl equipo de investigadores sugiere priorizar futuras investigaciones sobre antivirales dirigidos a la estructura SLA