Crece la alarma por el estado de salud de Mette-Marit de Noruega. Si las últimas imágenes con respirador de la esposa del príncipe Haakon han acrecentado la preocupación por la evolución de la fibrosis pulmonar crónica que le fue diagnosticada en 2018, ahora ha sido su marido quien ha verbalizado la preocupación latente. Este martes 26 de mayo, tras la entrega de un premio en Oslo, el príncipe heredero ha admitido ante los medios noruegos que se siente “preocupado” por la futura reina, admitiendo que su situación ha empeorado: “La princesa heredera está muy enferma y pienso que últimamente está un poco peor, así que estoy preocupado por su salud. Usa oxígeno en el día a día y eso ayuda algo”, ha declarado.Aunque era la segunda vez que se veía en un acto público a la esposa Haakon de Noruega, de 52 años, respirar con la ayuda de una máquina, su última aparición con respirador durante el Día Nacional de Noruega, el pasado 17 de mayo, fue especialmente impactante para la sociedad de su país. Mette-Marit acudía a los actos conmemorativos en los que participó la familia real portando el instrumento médico que le ayuda con su respiración. Y así se la vio aparecer en el balcón del palacio real de Oslo, en una estampa tradicional que este año pretendía además forjar una imagen de unión familiar tras los problemas legales de Marius Borg, primogénito de la princesa y a la espera de sentencia en la cárcel —donde permanece acusado de 40 delitos—, y las revelaciones sobre la vinculación de Mette-Marit con el fallecido pederasta Jeffrey Epstein.La primera vez que se tuvo conocimiento de que usaba respirador fue en unas fotografías publicadas en marzo por Se og Hør, en las que se veía al matrimonio paseando por la calle, ella con su cánula nasal y él portando una bolsa negra en la que estaba el suministro de oxígeno. Unas semanas más tarde, la princesa apareció por primera vez en un acto oficial con el dispositivo médico durante la recepción a los atletas noruegos que participaron en los Juegos Paralímpicos de Milán-Cortina 2026. Durante el Día Nacional de Noruega preocupó otro detalle añadido a su condición respiratoria: después de aparecer en la entrada del palacio de Skaugum, su equipo le colocó una silla para que se sentara y descansara mientras se celebraba un desfile infantil. Aunque ella se quitó la cánula en varios momentos del evento, este hecho evidenció el esfuerzo actual que supone para ella protagonizar cualquier tipo de acto. El medio noruego Dagbladet informó de que la princesa tuvo que alternar momentos de pie con pausas sentada mientras se encontraba “respirando con dificultad visible”, además de intentar controlar un ataque de tos. Otro detalle que llamó la atención fue que no luciera el tradicional traje bunad, a lo que la casa real confirmó que este año no podría vestir ninguno de los trajes regionales por recomendación facultativa.Las declaraciones de Haakon este martes en Noruega van en la línea de transparencia que la casa real ha llevado respecto a la fibrosis pulmonar de Mette-Marit. El pasado mes de diciembre, a través de un comunicado urgente, anunciaron la posibilidad de un trasplante de pulmón. Antes, en septiembre de 2025, su enfermedad había evolucionado hasta el punto de que tuvo que suspender su agenda de octubre para someterse a una rehabilitación. “La princesa heredera tiene síntomas y dolencias diarias que afectan su capacidad para desempeñar sus funciones”, decía una nota publicada en la web de la casa real en marzo del año pasado, en la que avisaban que los cambios en el programa oficial de Mette-Marit podían ocurrir con mayor frecuencia y con menor tiempo de preaviso, según el escrito. “Necesita más descanso y su rutina diaria está cambiando más rápidamente que antes”, advertía la nota oficial.Su condición física y el deterioro de su salud no han sido los únicos retos a los que el matrimonio, en lo personal, y la realeza noruega, en lo reputacional, han tenido que enfrentarse. En el último año, el juicio del hijo mayor de Mette-Marit —fruto de una relación anterior a su matrimonio— por 40 delitos, incluidos cuatro de violación, ha acaparado titulares poco favorables para el joven de 29 años, que actualmente se encuentra en la cárcel, tras serle denegada la prisión domiciliaria a pesar de la petición de su custodia por parte de palacio, a la espera de conocer la sentencia del Tribunal de Oslo, prevista para el próximo 15 de junio. A esto se suma otra polémica no menos delicada, la relación de amistad de la esposa del príncipe heredero con Epstein, que ha quedado demostrada gracias a la publicación el pasado febrero de cientos de mensajes entre ambos, cuando se desclasificaron más de tres millones de documentos relacionados con el pedófilo. Tras pedir perdón a través de un comunicado, ella rompió su silencio el pasado mes de marzo, declarando en la radiotelevisión de su país (NRK) que debía asumir “la responsabilidad de haber sido tan manipulada y engañada” por el multimillonario pederasta. Unas disculpas que no impidieron que fuera apartada de algunas organizaciones noruegas con las que llevaba tiempo trabajando.
Haakon de Noruega, “preocupado” por el empeoramiento del estado de salud de Mette-Marit
“La princesa heredera está muy enferma y pienso que últimamente está un poco peor”, ha dicho el príncipe heredero a la prensa sobre su esposa, a quien las últimas semanas se ha visto con una máquina de oxígeno












