El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán ha afirmado este martes que se reserva el derecho “legítimo e inequívoco” de tomar represalias contra Estados Unidos, después de que el ejército estadounidense atacara el lunes objetivos militares iraníes en el sur del país asiático. Fuentes de la Administración de Donald Trump anunciaron casi inmediatamente después a la cadena conservadora Fox que esos ataques no representan el final del alto el fuego y que obedecieron a “legítima defensa”. Sin dar tampoco la tregua por rota, la Guardia Revolucionaria iraní ha acusado a Washington de violarla, en un comunicado divulgado por los medios estatales del país. Un mensaje del líder supremo iraní, Mojtaba Jameneí, ha secundado horas después el tono retador de esa fuerza militar al advertir a Estados Unidos de que sus bases militares en Oriente Próximo ya no le servirán de “escudo” en un región que ya no será “su refugio”, según ha dicho. El ataque estadounidense y esta respuesta iraní elevan la tensión en medio de unas negociaciones de las que se espera que establezcan un marco general de resolución de la guerra, incluso si la discusión sobre alguna de las cuestiones más espinosas del conflicto, como el programa nuclear iraní, se posponen a una negociación posterior que puede durar hasta 60 días, según lo que ha trascendido del borrador que Irán y Estados Unidos están negociando. Sin embargo, el anuncio de ese entendimiento se está retrasando, después de que el propio presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lo anunciara el fin de semana como casi inminente. El ataque estadounidense contra objetivos iraníes podría ahora retrasar la firma del memorando, dado que confirma la desconfianza que muestra el aparato de seguridad y militar iraní acerca de las intenciones reales de Washington de acabar con la guerra que empezó el 28 de febrero mano a mano con Israel. Así lo sugiere el comunicado de este martes de la Guardia Revolucionaria, el principal actor de ese aparato de seguridad. Con el tono desafiante que suele caracterizar sus comunicaciones públicas, el texto del ejercito paralelo iraní asegura que su fuerza aérea derribó un dron MQ-9 estadounidense y disparó contra un avión de combate estadounidense este lunes por la noche. Washington, por su parte, sostiene haber hundido dos lanchas de la Guardia Revolucionaria que intentaban colocar minas y golpeado sitios de lanzamiento de misiles cerca de la ciudad sureña de Bandar Abbas, en cuyas cercanías se encuentra la principal base naval de la Marina iraní. El secretario de Estado de EE UU, Marco Rubio, ha tratado este martes de despejar las dudas sobre el diálogo con Irán, al afirmar que las negociaciones continúan, si bien llevará “unos días” resolver las discrepancias del borrador inicial. Esas discrepancias no son menores. Los flecos de ese pacto que se han conocido son las condiciones concretas para la reapertura del estrecho de Ormuz —Irán quiere obtener beneficios del tránsito marítimo, de una forma u otra, algo a lo que Washington se niega—, qué sanciones se levantarán, si es que se levantan, para que Teherán acceda a retirar su bloqueo de esa arteria marítima y cuál será el monto de los activos iraníes congelados en el extranjero que Irán podría recuperar, una cuestión que se considera el principal escollo para un acuerdo. La agencia Tasnim, vinculada con la Guardia Revolucionaria iraní, ha asegurado este martes que Teherán condiciona la firma del borrador a que se le permita acceder a 24.000 millones de dólares (más de 20.000 millones de euros) del total de entre 100.000 y 120.000 millones de dólares (entre 86.000 y 103.000 millones de euros) de fondos iraníes retenidos en el extranjero a causa de las sanciones que pesan contra el país asiático. Mensaje del líderAl mismo tiempo que el ataque estadounidense y la amenaza de responder de la Guardia Revolucionaria elevan la tensión que rodea a un posible acuerdo, Irán ha divulgado este martes un nuevo mensaje de Jameneí. Como lleva sucediendo desde su nombramiento, el pasado 9 de marzo, tampoco en esta ocasión los iraníes han podido ver su imagen ni oír su voz, si bien esta vez la lectura del mensaje ha corrido a cargo de un clérigo de su oficina, y no de locutores de la televisión estatal. El líder supremo iraní, en paradero desconocido desde el bombardeo que mató a su padre el primer día de la guerra, ha ofrecido ese discurso con motivo de un acontecimiento mayor para los musulmanes: el Eid al Adha o Fiesta del Sacrificio, la principal festividad religiosa del islam, que marca también el final del Hajj, la peregrinación a La Meca. Con sus palabras en un momento tan trascedente para los fieles del islam, Jameneí ha dibujado lo que a sus ojos será un nuevo orden regional e incluso mundial, en el que la República Islámica asume un liderazgo. Con el tono triunfante de un país que se ve vencedor de una contienda que inició en inferioridad de condiciones, ha asegurado que sus vecinos del golfo Pérsico ya no servirán de “escudo” para Estados Unidos a través de las bases militares de Washington en la región. Su enemigo estadounidense tampoco tendrá de ahora en adelante “un refugio seguro” en Oriente Próximo. Ese trasfondo es el mismo del comunicado de la Guardia Revolucionaria tras el ataque del lunes: roto ya durante la guerra el tabú de atacar a sus vecinos por albergar instalaciones militares de Estados Unidos, Irán se reserva el derecho a responder ante cualquier arremetida militar. Aunque este tipo de discursos se dirige fundamentalmente a la población iraní, especialmente a la base de apoyo que la República Islámica conserva, el mensaje para el exterior es claro. Jameneí ha mencionado de forma implícita varias de las condiciones establecidas por su país para firmar el memorando de entendimiento con Washington, bajo la mediación de Pakistán, pero también de Qatar, sobre el que tiene la última palabra. El líder supremo ha aludido, por ejemplo, a la victoria del “eje de la resistencia”, la red de milicias aliadas de Irán en la región, incluido en el Líbano. El borrador que se espera que Estados Unidos e Irán rubriquen establece un alto el fuego en toda la región —incluido en ese país árabe invadido por Israel donde opera la milicia chií Hezbolá—. Jameneí ha asegurado después que Irán y sus “fuerzas aliadas” han dado una lección a los estadounidenses y a la “entidad sionista” (Israel) y que Estados Unidos ha sufrido también “un duro golpe”.El líder ha llamado luego a la unidad de la comunidad islámica (la Ummah) en el mundo “y a otros países” para que compartan “intereses comunes” que den forma a un nuevo orden mundial. De ahora en adelante, ha dicho, las frases “Muerte a Estados Unidos” y “Muerte a Israel” —que se corean en todos los actos del régimen en Irán— serán lemas comunes “de la Ummah islámica y los pueblos oprimidos del mundo, especialmente la juventud”. Israel es, ha proseguido Jameneí, “un tumor canceroso peligroso y mortal para esta región”, que “sin duda debe ser erradicado y así será”.
Irán acusa a EE UU de violar la tregua por atacar objetivos militares y amenaza con responder
El líder supremo iraní, Mojtaba Jameneí, afirma que el Golfo Pérsico ya no será un “escudo” para Washington y dibuja un nuevo orden regional con su país a la cabeza













