“Les enseñamos a estudiar para conseguir un empleo, pero no qué hacer con el sueldo. Salimos al mundo sabiendo resolver ecuaciones, pero sin entender qué es una tasa de interés o cómo funciona un plazo fijo”, dice Carolina Cinalli, abogada y creadora de Finanzas en Juego, un juego para que los chicos aprendan gestión del dinero, a Clarín.La idea surgió durante su segundo puerperio, por un enojo consigo misma: “Habiendo trabajado más de diez años, me di cuenta de que si hubiera incorporado ciertos conceptos de joven (como el interés compuesto) hoy estaría en una situación patrimonial muy diferente. Pero nadie me los había enseñado, y no quería que Olivia y Luisa llegaran a los 30 años con la misma sensación”.Empezó a pensar qué podía hacer. Y pensó en algo lúdico: “Cuando jugás, bajás la guardia, te reís, te equivocás sin miedo y repetís sin aburrirte. El juego genera conversación y hace que el tema financiero deje de sentirse serio, lejano o aburrido”.Así surgió Finanzas en Juego -Edición Construyendo-, un juego de 100 cartas diseñado para adolescentes y adultos que, a través de preguntas, desafíos y situaciones cotidianas, invita a reflexionar sobre ingresos, gastos, ahorros, inversión y toma de decisiones financieras. Está a la venta desde hace unas semanas y en julio lanza la edición para niños a partir de 6 años (más info, @finanzasenjuego.ok).“Necesitamos crear nuevas formas de hacer visible lo invisible. Cuando un adolescente toma una carta de ‘deuda’ y tiene que pensar en las consecuencias, o lee un tip sobre ahorro y lo discute con sus compañeros, estamos recreando esa experiencia que el mundo digital le quitó”, dice Cinalli.El ABC de las finanzas para chicosEs que en una época donde casi no circula efectivo y la mayoría de las transacciones son virtuales, los chicos no pueden “ver” el intercambio, como en el típico juego del vendedor/comprador. No hay billetes físicos que se terminan en la billetera y tampoco hay vuelto que contar.Una de las primeras herramientas para acercar a los chicos al dinero fue -y aún es- la alcancía. Pero los conceptos sobre finanzas que circulan hoy -y que Carolina quiere enseñar- exceden el ahorro: alientan a “hacer trabajar el dinero” y no dejarlo “bajo el colchón”.Para ella, el aprendizaje más importante es “que el dinero se gestiona, no se gasta y ya. Queremos que los chicos entiendan que cada decisión financiera, por pequeña que sea, tiene consecuencias. Si desde los 13 años un adolescente aprende a diferenciar entre un gasto necesario y un impulso, o entiende que ahorrar no es privarse sino elegir, estamos cambiando su relación con el dinero para siempre. Los hábitos financieros saludables no se aprenden solos: se practican, se juegan, se repiten. Y cuanto antes empiecen, mejor”.El dinero como secreto familiar: aprendizajes incómodosAbogada con un MBA en el IE Business School de Madrid, hizo un recorrido que combina derecho, tecnología y negocios. Trabajó en el Poder Judicial, pasó por el laboratorio de inteligencia artificial de la UBA y coordinó un posgrado en la Facultad de Derecho, antes de dar el salto al mundo startup y fintech. “Soy una persona muy curiosa”, resume.Sus primeros roles comerciales en startups le cambiaron la mirada y, ya de regreso en Buenos Aires, se especializó en la industria de pagos como responsable de producto en una fintech. Esa experiencia disparó la idea que hoy guía su trabajo: la necesidad de que, desde chicas, las personas entiendan cómo funciona el dinero.“Durante mucho tiempo hablar de dinero fue un tabú: en las familias no se hablaba de cuánto ganaban los padres, cuánto costaba la casa, si había deudas; el dinero era un tema de adultos, casi secreto. Y eso se trasladó a la escuela: si en casa no se habla, en el aula tampoco. Pero hay algo más estructural: la escuela tradicional prepara a los chicos para el mundo del trabajo, no para el mundo de las finanzas personales. Les enseñamos a estudiar para conseguir un empleo, pero no qué hacer con el sueldo”, dice.Para ella, llegar a la adultez sin educación financiera tiene consecuencias concretas: “El adulto que nunca aprendió a gestionar su dinero llega a fin de mes sin entender a dónde se fue todo. Se endeuda sin medir el impacto real de esa deuda o cae en el consumo impulsivo porque nadie le enseñó a diferenciar un deseo de una necesidad”, explica.La emprendedora también advierte sobre una consecuencia menos visible: la dificultad para proyectar. “Sin educación financiera, es muy difícil pensar a largo plazo. Y sin pensar a largo plazo, es casi imposible construir algo: un ahorro, un negocio o una jubilación digna”. En este marco, la falta de educación financiera también profundiza desigualdades que muchas veces empiezan mucho antes de la adultez.Los 4 errores más comunes al hablar de dinero con los chicos¿Cuáles son los errores más frecuentes al hablar de dinero y finanzas con los niños y niñas? Carolina Cinalli enumera los que para ella son los cuatro errores más habituales de los padres:1. No hablar de dinero. “El silencio es el error más grande. Muchos padres creen que protegen a sus hijos no contándoles los problemas económicos de la familia, pero los dejan sin herramientas para entender la realidad”.2. Hablar del dinero solo en momentos de crisis. “‘No hay plata’, ‘estamos justos’, ‘eso es muy caro’. El dinero aparece asociado al conflicto, a la escasez, a la tensión. Y eso genera una relación emocional muy negativa que después es difícil de desarmar”.3. Subestimar a los chicos. “‘Cuando seas grande vas a entender’ es una frase que cierra puertas. Los chicos tienen una capacidad enorme de comprender si uno les habla con ejemplos concretos y cercanos a su vida”.4. Transmitir las propias creencias limitantes sin darse cuenta. “‘El dinero no alcanza nunca’, ‘para eso hay que ser rico’, ‘nosotros no somos de invertir’. Los chicos absorben todo eso y lo hacen propio. Por eso la educación financiera no es solo para ellos, también es una invitación a que los adultos revisemos nuestra propia relación con el dinero”.Finanzas y jóvenes: qué deberían aprender los chicos sobre el dineroA pedido de Clarín, Cinalli detalla cuáles cree que son los conceptos más importantes que deben aprender niños y jóvenes hoy:1. La diferencia entre ingreso, gasto y ahorro: “entender cuáles son las formas de generar dinero y qué se puede hacer con él”.2. El valor del tiempo: “un peso ahorrado e invertido hoy vale más que uno ahorrado en diez años, y eso se llama interés compuesto”.3. La diferencia entre deuda buena y deuda mala: “porque endeudarse no siempre es malo, pero hay que saber cuándo y para qué”.4. Las inversiones: “eliminar la creencia de que es únicamente una práctica para adultos adinerados sino que, por el contrario, mientras más de joven comiences, mejor te va a ir”.5. La relación emocional con el dinero: “por qué gastamos de más cuando estamos tristes, por qué nos da culpa cobrar, o por qué asociamos el dinero con conflicto”.“La alcancía enseñaba a guardar. Nosotros queremos enseñar a pensar”, concluye.