El senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente de Brasil Jair Messias Bolsonaro y aspirante a disputar las elecciones presidenciales en unos meses, despidió la semana pasada a su jefe de marketing. Y maniobra desde hace días para conseguir a la desesperada una foto que, confía, podría sacarle de la crisis que ha sacudido su campaña electoral.Bolsonaro hijo ha llegado este lunes a Washington. El cálculo es que, si Donald Trump le hace un hueco en su apretada agenda presidencial y posan juntos, podría recuperar músculo en las encuestas. La campaña marchaba viento en popa para él hasta que Intercept Brasil publicó una exclusiva que relaciona directamente a Bolsonaro hijo con el cerebro de uno de los mayores fraudes que se recuerdan: el caso Banco Master.El hilo entre el candidato derechista y el banco liquidado con un agujero millonario es Daniel Vorcaro, un banquero que está en la cárcel y al que Flávio decía no conocer hasta que todo Brasil pudo oír en el audio publicado por el medio digital la camaradería con la que le reclamaba los millones apalabrados para una película biográfica de Jair Bolsonaro. La noticia cayó como una bomba. Flávio Bolsonaro, por supuesto, pero también la Bolsa de São Paulo y el real sintieron el golpe ese mismo día, el miércoles 13 de mayo.Empezaron a trascender detalles que multiplicaron las sospechas. Días después y ante una nueva revelación periodística, el candidato Bolsonaro tuvo que desdecirse de nuevo. Admitió que también había visitado al banquero tras la primera detención, cuando lo mandaron a casa con una tobillera electrónica. O sea, cuando los indicios de que el Banco Master atravesaba graves problemas de liquidez eran ya evidentes, el senador estaba en contacto con el propietario de la entidad, que le ha costado un dineral a las arcas públicas.Ahora una encuesta ha medido el impacto del caso Master en el humor del electorado. El candidato Bolsonaro está tocado, pero no hundido. Los resultados del sondeo Datafolha divulgado el pasado viernes apuntan a que el presidente Luiz Inácio Lula da Silva aumentaría su ventaja tanto en primera vuelta como en la segunda; pero, en plena crisis, el derechista aún le pisa los talones al líder del Partido de los Trabajadores: Lula logra un 47% y Bolsonaro hijo, un 43%. Ambos comparten el liderazgo de la carrera, muy por delante de cualquier otro aspirante. Antes del escándalo estaban empatados con un 45%. Este lunes se ha sabido que el presidente Lula ha iniciado un tratamiento preventivo de radioterapia, tras serle extirpada en abril una lesión cutánea cancerosa, lo que pondrá el foco en su salud y edad.A la hora a la que se publicaba la encuesta, el bolsonarismo recibía además un chute de entusiasmo: Italia ha rechazado extraditar a una antigua diputada bolsonarista que huyó al país europeo para evadir la justicia.Quedan cuatro meses para los comicios, tres para formalizar las candidaturas. Y dicen en Brasil que la campaña de verdad solo empezará una vez terminado el Mundial de futbol el 19 de julio. Los aliados de Bolsonaro, los ideológicos y los oportunistas, contienen el aliento por si hay nuevas revelaciones y sopesan opciones, mientras el candidato intenta tranquilizar a su partido y cena con empresarios. Los dos antiguos gobernadores derechistas que compiten con el senador Bolsonaro han intentado aprovechar la ocasión pero sin lograr despegar en los sondeos.Cuando Intercept Brasil publicó su exclusiva el Brasil político tomó nota, porque hace unos años otra primicia suya —la relación impropia entre el juez y el fiscal en el caso Lava Jato— sentó las bases para que las condenas contra Lula fueran anuladas. Pronto recuperó sus derechos políticos, entró en campaña y protagonizó un regreso político de película.El actual escándalo ha puesto el foco en otra película que tenía entusiasmado al bolsonarismo más ultra, pero sin mucha repercusión fuera de ese universo. El plan de los Bolsonaro tenía sentido: encargar a Hollywood una hagiografía de Jair Messias Bolsonaro y estrenarla en vísperas de las elecciones conseguiría que el aún líder de la extrema derecha brasileña estuviera presente en la campaña incluso en caso de que fuera condenado, encarcelado e incomunicado, como ocurrió. Confinado en casa con una pena de 27 años, tiene vetados el móvil y las redes sociales.Tras el desconcierto inicial generado cuando nombró heredero político y candidato a su primogénito, este empezó a subir rápidamente en las encuestas hasta empatar con el presidente Lula. Y ahí se mantuvo durante semanas hasta ese audio en el que llama hermano al banquero y le implora que aporte el dinero prometido porque los pagos están atrasados y la producción corre peligro.El banquero, que durante años se trabajó conexiones políticas y en el Banco Central, apalabró unos 24 millones de dólares, de los que pagó la mitad antes de que lo detuvieran cuando intentaba huir del país en un avión privado.Dark Horse se titula la película, una expresión que viene a ser ganador inesperado. Cuenta, en tono mesiánico, el ascenso de Bolsonaro al poder con el apuñalamiento que sufrió en 2018 como parteaguas de su vida y punto álgido del tráiler. Ese avance ha servido para descubrir que el filme esta rodado en inglés, un asunto que ha sido pasto de memes en las redes brasileñas. Jim Caviezel, que hizo de Jesucristo en La Pasión de Cristo, interpreta al expresidente ultra que cumple condena por golpismo. El actor estadounidense se marchó a toda prisa sin terminar de rodar sus escenas, según la prensa brasileña, aterrado por la matanza policial en la que murieron 121 personas en octubre en Río de Janeiro.La policía sospecha que, tras el millonario desembolso que convierte a la película de Bolsonaro en la más cara de Brasil, podría haber una trama para financiar la estancia en Estados Unidos del tercer hijo de Bolsonaro, Eduardo, el emisario del clan dedicado a aceitar la relación del bolsonarismo con el universo trumpista.Mientras, el banquero ha perdido a su abogado después de que las autoridades rechazaran su intento de pactar una confesión, porque la información que ofrecía resultaba escasa ante la magnitud de los indicios y las pruebas que ya han recopilado.