EditorialLa Iglesia quiere ser una voz relevante en esta nueva revoluci�n industrialLe�n XIV, en la presentaci�n de la enc�clica.EFE / EPAActualizado Lunes,
mayo
23:09Audio generado con IALa enc�clica Magnifica humanitas, la primera del Pontificado de Le�n XIV, sorprende por la claridad con que se ha posicionado en un debate social a�n incipiente como es el desarrollo de los sistemas de inteligencia artificial (IA) y su impacto cultural, laboral, pol�tico y geoestrat�gico. Pero, sobre todo, revela una gran vocaci�n de intervenir en la vida p�blica en defensa de los valores humanistas del cristianismo y el catolicismo.Ya desde la elecci�n de su nombre papal, Robert Prevost se erigi� en sucesor de Le�n XIII, impulsor de la doctrina social de la Iglesia. Ahora se ha confirmado como un Pont�fice conectado con las profundas transformaciones tecnol�gicas y sociales de nuestro tiempo. La Iglesia quiere ser una voz relevante en esta nueva revoluci�n industrial y Magnifica humanitas, que se present� ayer en el Vaticano, adopta una postura clara frente a �un mundo atravesado por tantas maniobras que apuntan a conquistar mercados y espacios de influencia�, como define con crudeza el texto. Lejos de detenerse en los aspectos m�s circunstanciales de la IA, la enc�clica ampl�a el foco para defender la dignidad de las personas y los derechos humanos, y alerta del riesgo de que la tecnolog�a �se concentre en pocas manos�. Su cr�tica a las grandes tecnol�gicas ha sido m�s expl�cita y profunda de lo que se esperaba.Resulta muy significativo que Christopher Olah, cofundador de Anthropic, acompa�ara al Papa en la presentaci�n de su enc�clica. Anthropic, la empresa que perdi� sus contratos con el Pent�gono tras negarse a eliminar los l�mites �ticos en sus sistemas, representa la cara m�s humanista de la industria tecnol�gica, frente a magnates como Elon Musk o Peter Thiel, que han sido importantes aliados de Donald Trump. La colaboraci�n con esta compa��a, una de las que lidera a nivel global la IA, recalca la voluntad reformista de Le�n XIV. No pretende declarar la guerra a las tecnol�gicas, sino demostrar que es posible alcanzar alianzas, al menos con algunas de ellas.Es obvio que el Papa no tiene todas las respuestas a los desaf�os que plantea la tecnolog�a, pero su mensaje es perspicaz: aunque la IA no es en s� da�ina, los intereses de quienes la controlan pueden serlo. Unos intereses que vinculan su desarrollo a problemas mucho m�s amplios, que abarcan desde lo militar a lo laboral, pasando por la manipulaci�n medi�tica y los sesgos de los algoritmos. Adem�s, el Pont�fice defiende el multilateralismo y critica la idea de �guerra justa�, dos alusiones a Trump.El aviso de que la tecnolog�a no es neutral, sino que refleja las prioridades de sus due�os, conduce a la Iglesia a reclamar una IA �tica, regulada y que no se inspire �nicamente en criterios comerciales. Un mensaje que a menudo resulta dif�cil de concretar en pol�ticas reales, y que debe modularse junto al necesario impulso a la innovaci�n, pero que muestra la visi�n pragm�tica del Vaticano: no rechaza el avance de la tecnolog�a, sino los excesos de quienes la controlan.











