Actualizado Martes,

mayo

02:39Si alguien ha conseguido robar alg�n foco al Papa Le�n XIV durante la publicaci�n de su primera enc�clica papal ese ha sido Christopher Olah. El hasta ayer casi desconocido cofundador de Anthropic tuvo un rol destacado en la presentaci�n del texto papal tanto por el contenido de su discurso, en sinton�a con las palabras del Sumo Pont�fice, como por su mera presencia en el evento.Olah fue el �nico representante de las que en su propio texto el Papa denomina las empresas que �monopolizan el conocimiento, la experiencia, los datos y la capacidad de tomar decisiones� en el mundo de la IA, las que �definen las condiciones para el acceso, la visibilidad, las formas en las que se interact�a� e �incluso las oportunidades econ�micas� que derivan de esa tecnolog�a ,en palabras del propio Leon XIV, que se�ala que se trata de un poder que no tiene nada por encima. .Que entre todas ellas est� Anthropic es todo un �xito para la estrategia de comunicaci�n de la empresa y la defensa de los valores humanistas que pregona. Fuera de la mesa queda que otras tecnol�gicas como Microsoft o IBM hayan firmado los c�digos �ticos tecnol�gicos que promueve la Iglesia, y la startup no.Tanto Olah como su m�s medi�tico cofundador Dario Amodei, CEO de Anthropic, fueron trabajadores de OpenAI que fundaron la nueva compa��a al considerar que la empresa en la que trabajaban se estaba desviando de su misi�n original y dejando de lado la seguridad en la tecnolog�a.Aunque concebida desde el principio como una empresa, su objetivo ha sido enarbolar la bandera con la que se cre� OpenAI y encabezar la creaci�n de una IA positiva para la humanidad y bajo control.Por eso, si una empresa ten�a que estar junto al Papa en la presentaci�n de Magnifica Humanitas (el t�tulo de la enc�clica), todos los caminos apuntaban a la compa��a creadora de Claude.La intervenci�n de Olah no decepcion� y, sin duda, no habr�a salido de la boca de un directivo de OpenAI, Amazon o, desde luego, SpaceX. El directivo, al frente del equipo de interoperabilidad de la firma, ya hab�a sido anteriormente part�cipe de otros encuentros con representantes de la fe en nombre de su empresa. El pasado marzo acogi� en las oficinas de la compa��a a una delegaci�n de l�deres protestantes y cat�licos para debatir sobre la relaci�n entre tecnolog�a y religi�n y c�mo Claude pod�a ayudar a los feligreses a su desarrollo espiritual, seg�n public� The Washington Post.Ni a la tecnol�gica se le escapa el rol que puede jugar la Iglesia como prescriptora, ni a la Iglesia el que puede jugar la IA en un entorno digital que est� habilitando nuevas formas de interactuar con la religi�n y eliminando barreras f�sicas.De este modo, el discurso de Olah no ha sido rompedor frente al del Papa, y se uni� al llamado a una mayor regulaci�n tecnol�gica, con tir�n de orejas a los gobiernos por su inacci�n incluido. �Necesitamos que m�s sectores del mundo (...) hagan lo que su Santidad ha hecho aqu�: tomarse esto en serio, observar de cerca y ayudar a orientar los acontecimientos hacia una mejor direcci�n�, subrayaba el directivo en alusi�n a la clase pol�tica.Este apunt� en su discurso a la existencia de �incentivos� perversos para los laboratorios como la necesidad de estar a la vanguardia o generar rendimiento comercial o incluso el ego por ser los mejores cient�ficos que pueden llevar a nublar la visi�n sobre lo que est� bien o no en el mundo de la IA.�Por m�s sinceramente que cualquiera de nosotros intente hacer lo correcto -y creo que muchos lo hacemos- siempre estaremos influenciados por esos incentivos�, subrayaba Olah.Las palabras del cofundador de Anthropic llegaron ni una semana despu�s de que Donald Trump se negara a firmar una regulaci�n sobre la IA por temor a que Estados Unidos quedara atr�s en la carrera por liderar esta tecnolog�a con China. Precisamente, Anthropic se encuentra enfrentada con el Gobierno estadounidense, ya que le retir� acceso a su tecnolog�a al considerar que no estaba preparada para usar armas aut�nomas y vetar su utilizaci�n en labores de vigilancia masiva. El conflicto se ha judicializado con el ejecutivo norteamericano amenazando a la empresa de dejarla fuera de todo contrato federal.La huella de Anthropic en la enc�clicaPrecisamente, este es uno de los temas cruciales de Anthropic que han dejado huella en la enc�clica, ya que el Papa tambi�n se posiciona contra estas armas aut�nomas y el uso de IA a nivel masivo en los conflictos. �El desarrollo y uso de la IA en la guerra se debe desarrollar bajo las restricciones �tica m�s rigurosas (...) para evitar una guerra armament�stica", apunta Le�n XIV.Por otro lado, la enc�clica encierra varias menciones a la necesidad de que la IA est� bajo control de poderes por encima de las empresas y se desarrolle con estrictos controles para garantizar que su avance trae progresos y mejoras para la humanidad, no nuevos peligros.En esos p�rrafos es imposible no ver una alusi�n a la situaci�n que es est� viviendo con Mythos, el gran modelo de ciberseguridad de Anthropic, tan poderoso que la empresa decidi� no publicarlo ante las peticiones de numerosas empresas por miedo a que este pudiera acabar siendo utilizado para realizar ciberataques.El pasado viernes, la compa��a revel� que los 50 socios que han tenido acceso a al programa han desvelado en pocas semanas m�s de 10.000 fallos de seguridad, miles de ellos de car�cter cr�tico, La propia Anthropic utiliz� el modelo para analizar software de c�digo abierto y encontr� otros 5.000 agujeros en la ciberseguridad de programas estructurales para millones de empresas. A�n as�, la compa��a sigue sin dejar a empresas europeas tener acceso al modelo.En el aspecto econ�mico, el Sumo Pont�fice se muestra especialmente preocupado por la destrucci�n de trabajos que la IA acarrear�, otro aspecto sobre el que Anthropic ha sido la empresa que m�s ha estudiado el fen�meno y que m�s vehementemente ha advertido sobre el futuro impacto que tendr� en eliminaci�n de puestos de trabajo, una preocupaci�n que el Papa comparte y a la que ninguna de las partes le encuentra una soluci�n en sus textos, m�s all� de la necesidad de adaptaci�n de las habilidades de los trabajadores a la nueva etapa.