Llorar. Llorar por amor. Llorar de alegría. Llorar por recordar. Llorar por estar. Llorar por los que no están. Llorar de pasión. Llorar. El llanto del hincha tiene múltiples condimentos, sensaciones y particularidades. El llanto de los y las hinchas de Belgrano se derraman por estas horas como ríos de emoción. Y lloran, porque sienten cosas. Y no hay nada mejor que sentir.

Lloran los hinchas, lloran los jugadores, lloran de felicidad.

Lloran desde el segundo gol del Uvita, desde los festejos en el Kempes, desde la noche del domingo interminable, desde la madrugada en el baile de la Mona, y en la caravana y seguirán llorando hasta que comience el próximo Torneo. Porque Belgrano es campeón. Y vale la pena llorar por ser campeón, sino preguntale al 'Chino' Zelarayán.

Llorar hace bien, si sos campeón y te queres abrazar con gente que tiene tu misma pasión. Sino, preguntale al Juancito o al Gringo, al Francisco o al Augusto, a la Pepa o a la Colo... a los y las fanáticas 'piratas' que seguiran derramando lágrimas por el título obtenido y la historia escrita... y jugada... y celebrada.

Belgrano campeón: Libertadores y finales, qué sigue para el ‘Pirata’