Junio. Ese era el plazo que el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, se había autoimpuesto para sacar adelante el Plan de Reconstrucción Nacional. La hoja de ruta que transmitía el jefe de la billetera fiscal era ambiciosa: aprobar la iniciativa en el Senado y despacharla a ley en no más allá de cuatro semanas luego de superar su primer trámite constitucional en la Cámara de Diputados.Pero en La Moneda ya comenzaron a asumir que ese calendario difícilmente se cumplirá.El encargado de sincerarlo fue el ministro del Interior y vocero de gobierno, Claudio Alvarado, hoy convertido en la figura con mayor peso político del gabinete tras el reciente ajuste ministerial. En conversación con Mesa Central de Canal 13, el secretario de Estado bajó las expectativas y abrió explícitamente la puerta a una tramitación más extensa.“Los proyectos avanzan de acuerdo a la viabilidad política que tienen y en ese sentido, lo digo como ministro del Interior, no tengo ningún problema en que se alargue el tiempo de discusión si efectivamente hay ánimo, voluntad y disposición de acuerdo”, afirmó.Alvarado sinceró algo sabido en el Ejecutivo: que el verdadero desafío de la megarreforma recién comienza en el Senado.La diferencia no es menor. En la Cámara Baja el Ejecutivo logró sacar adelante el proyecto gracias a votos clave del Partido de la Gente. Pero en el Senado no existen representantes dicha colectividad, lo que obliga al gobierno a buscar acuerdos más amplios con sectores del Socialismo Democrático y, al mismo tiempo, atender las inquietudes de los representantes de Chile Vamos con la iniciativa.Por lo mismo, este lunes Alvarado profundizó en sus dichos, tras encabezar una reunión en Senapred: “Lo que he señalado claramente es que en la medida que exista disposición, voluntad y propuestas de la oposición para buscar consensos y puntos de encuentro, obviamente daremos los espacios y los tiempos para una discusión razonable en el Congreso. Si esa disposición y esa voluntad de la oposición no existe y se mantiene un rechazo categórico, por ejemplo, a la idea de legislar cómo se ha manifestado, seguiremos avanzando de acuerdo con la planificación que tenemos originalmente”.En privado, varios parlamentarios oficialistas reconocen que el diseño político de la negociación cambió por completo tras el ajuste de gabinete. Con Alvarado instalado como biministro de Interior y vocero, la apuesta del Ejecutivo pasó de acelerar la tramitación a privilegiar un acuerdo amplio que le permita evitar una aprobación por un margen mínimo.En La Moneda saben que una victoria por la cuenta mínima puede transformarse en un problema político y legislativo. Sobre todo porque, con una mayoría tan feble, artículos relevantes de la reforma podrían terminar cayéndose durante la discusión en particular.Ese diagnóstico ya comenzó a instalarse también entre los senadores de Chile Vamos.El expresidente del Senado, Manuel José Ossandón, advirtió en Desde la Redacción de La Tercera que “a mí me preocupa ganar por un voto y que nos obliguen a ganar por un voto, porque esta es una megarreforma para el futuro de Chile”.La preocupación del Ejecutivo no solo está puesta en la oposición. También en contener flancos propios y evitar descolgados que encarezcan aún más la negociación.Uno de los casos que encendió alertas fue el del senador Alejandro Kusanovic. El parlamentario -ex RN- endureció públicamente su posición y acusó al gobierno de marginarlo de las conversaciones.“Todo indica que en el proyecto de reconstrucción nacional nos enfrentamos a una discusión extensa y a una votación de pronóstico muy ajustado”, afirmó. Luego agregó que “es indignante que, hasta la fecha, ningún representante del Gobierno se haya acercado a dialogar conmigo”.El senador fue incluso más allá y lanzó una advertencia directa al Ejecutivo: “Si no median disculpas, explicaciones transparentes y compensaciones reales para la Región de Magallanes, el Gobierno no contará con mi voto”.En Palacio admiten que declaraciones de ese tipo terminaron reforzando la idea de extender la negociación algunas semanas más. Según fuentes de gobierno, el nuevo horizonte que se maneja internamente apunta a sacar la reforma entre mediados y fines de julio. Más allá de eso, dicen, implicaría “eternizar” la discusión y abrir un desgaste innecesario para el Ejecutivo.Pero ese margen adicional también entrega espacio para ordenar conversaciones pendientes. La mañana de este lunes, Quiroz recibió en Hacienda a senadores de RN.La senadora RN María José Gatica, en declaraciones a La Segundo, acusó que Jorge Quiroz “ha puesto en riesgo el capital político del Presidente Kast” y advirtió que el Senado “no es un buzón”. En el Senado, además, ya comenzaron a instalarse advertencias sobre el tono que tendrá la tramitación. La presidenta de la corporación, Paulina Núñez, había anticipado hace algunos días a La Tercera que el debate no sería express. El viernes reforzó esa idea y comprometió una discusión “seria y ordenada”.“El Senado va a actuar con sentido de urgencia, pero también con responsabilidad institucional”, sostuvo. Y añadió: “La ciudadanía espera soluciones concretas y bien hechas, no improvisaciones”.
Nueva etapa de negociación y evitar descuelgues: el plan de Alvarado tras abrirse a aplazar tramitación de la megarreforma - La Tercera
El ministro del Interior y vocero de gobierno abrió la puerta a extender la discusión de la iniciativa más allá del plazo que se había autoimpuesto Hacienda. En Palacio admiten que el escenario en el Senado es más complejo que en la Cámara: sin votos del PDG, el Ejecutivo necesita iniciar tratativas con el Socialismo Democrático.







