Eric García creció lejos de los focos que hoy acompañan cada paso del FC Barcelona. Antes de convertirse en uno de los defensas habituales del conjunto azulgrana, el futbolista se formó en una ciudad del Baix Llobregat donde las fábricas, los trenes y el ritmo industrial marcan desde hace décadas el paisaje cotidiano. Ese lugar es Martorell, una localidad catalana estrechamente vinculada a la industria y conocida por albergar la histórica fábrica de SEAT. También conserva uno de los monumentos más reconocibles de Cataluña: el Pont del Diable, un puente de origen romano que durante siglos permitió cruzar el río Llobregat y que todavía hoy se ha convertido en uno de los grandes símbolos de la ciudad. Una ciudad industrial con siglos de historia Martorell combina dos identidades muy distintas. Por un lado, la tradición obrera de una localidad atravesada por importantes conexiones ferroviarias y carreteras. Por otro, un importante patrimonio histórico que conserva huellas medievales, renacentistas y románicas. Entre sus rincones más conocidos aparecen el castillo de Rosanes, la iglesia de Sant Genís de Rocafort o las calles del casco antiguo con fachadas esgrafiadas. La ciudad experimentó una profunda transformación con la llegada del ferrocarril en 1856 y el posterior crecimiento industrial del siglo XX. La metalurgia, el papel, la petroquímica o el sector textil impulsaron el desarrollo económico de un municipio que hoy alberga una de las fábricas más importantes de SEAT, convertida en uno de los grandes motores industriales de Cataluña. Además, Martorell dispone de conexiones mediante las líneas R4 y R8 de Rodalies y los Ferrocarrils de la Generalitat. La estación de Martorell refleja el papel estratégico de la localidad como uno de los grandes nudos ferroviarios e industriales del Baix Llobregat. (FGC) El lugar al que siempre vuelve Eric García Quienes conocen a Eric García destacan que, pese a haber pasado por clubes como el Manchester City o el FC Barcelona, nunca ha roto el vínculo con Martorell. El defensa mantiene una relación muy cercana con su localidad natal y también ha reforzado esa imagen discreta y comprometida participando en distintas iniciativas solidarias, como su papel de embajador de la Fundació Barça Genuine o su colaboración con Relats Solidaris de l'Esport, un proyecto benéfico destinado a apoyar a personas afectadas por enfermedades neurológicas. Más allá de la actividad industrial, Martorell conserva algunas de sus celebraciones más reconocibles, como la Feria de Primavera, los Tres Tombs o el tradicional baile de la quadrilla, una danza típica de la localidad originaria del siglo XVIII. La gastronomía también forma parte de la identidad del municipio, con restaurantes conocidos por platos de cocina catalana de interior como la butifarra a la brasa, los calçots o la tradicional xatonada. Un ambiente tranquilo y muy ligado a las raíces locales que ayuda a entender el perfil discreto y alejado de los focos que Eric García mantiene todavía hoy.