La economía argentina muestra señales que, según el indicador que se mire, pueden contar historias diferentes. La inflación desacelera respecto de los picos más altos, algunos salarios intentan recomponer terreno y el consumo busca estabilizarse. Pero puertas adentro de los hogares, la foto sigue siendo incómoda: ingresos que alcanzan con dificultad, consumos postergados y una expectativa de mejora que todavía no encuentra respaldo pleno en los números.
Un informe reciente de Focus Market buscó medir justamente esa distancia entre la macroeconomía y la vida diaria. A través del Índice del Argentino de a pie, la consultora relevó cómo perciben las familias su situación económica, cuánto les alcanza el ingreso, qué gastos resignaron y qué esperan para los próximos meses.
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Más allá de los datos duros, lo significativo es que hay una disparidad importante entre los hogares. No todos viven la misma situación. Hay hogares con empleo formal, doble ingreso y menor nivel de deuda que todavía conservan cierta capacidad de ahorro. Pero también hay familias que llegan al cierre del mes con ingresos insuficientes, gastos fijos más pesados y menor margen para absorber cualquier aumento. De aquí surge que uno de cada tres declaró que no llegó a fin de mes; mientras 1/3 de los hogares hasta lograron "ahorrar".












