COMUNIDAD VALENCIANALa sentencia llega casi medio a�o despu�s de una tragedia que convirti� unas vacaciones familiares en Indonesia en una historia dram�tica en la que Rescatistas encuentran restos del naufragio en de la isla de Padar, cerca de Bali.EFEActualizado Lunes,

mayo

11:18Este lunes, en una peque�a sala judicial de Labuan Bajo, en Indonesia, un juez puso punto final al proceso contra los dos �nicos acusados por el naufragio en el que murieron cuatro miembros de una familia valenciana: tres a�os y medio de prisi�n para el capit�n y dos a�os para el jefe de m�quinas del KM Putri Sakinah, la embarcaci�n tur�stica que se hundi� la noche del 26 de diciembre. Ambos han sido declarados culpables del delito de negligencia.La sentencia llega casi medio a�o despu�s de una tragedia que convirti� unas vacaciones familiares en Indonesia en una historia dram�tica. El juicio, iniciado el pasado marzo y prolongado durante nueve sesiones, ha tratado de reconstruir qu� ocurri� aquella noche frente a la isla de Padar, uno de los enclaves m�s fotografiados del Sudeste Asi�tico.Alrededor de las 20:30 hora local, el KM Putri Sakinah navegaba cerca de Padar con 11 personas a bordo: cinco tripulantes, un gu�a tur�stico y la familia valenciana de seis miembros. Seg�n las investigaciones y los testimonios posteriores, varias olas golpearon la embarcaci�n hasta hacerla zozobrar. En pocos minutos el barco se hundi�. Algunos pasajeros lograron salir al exterior y permanecer flotando; otros desaparecieron bajo el agua. La escena ocurri� lejos de la costa y en plena oscuridad.A bordo estaba Fernando Mart�n, ex futbolista y entrenador del equipo femenino B del Valencia CF, una figura conocida dentro del f�tbol base valenciano por a�os dedicados a la formaci�n deportiva. Viajaba con su pareja, Andrea Ortu�o y con los hijos de ambos de matrimonios anteriores. El cuerpo de Fernando fue recuperado d�as despu�s por los equipos de rescate indonesios.Tambi�n se recuper� el cuerpo de Mateo, de nueve a�os, hijo de Mart�n. Poco despu�s apareci� el de L�a, de 12 a�os, hija de Andrea. Durante jornadas enteras sus nombres ocuparon titulares mientras helic�pteros, embarcaciones militares, pescadores locales y equipos de buceadores ampliaban la b�squeda entre islotes y corrientes del parque nacional.El cuarto menor desaparecido, Quique, de 10 a�os, hijo de Andrea de una relaci�n anterior, nunca fue encontrado. Tras m�s de dos semanas de operativo, las autoridades dieron por concluidas las labores de b�squeda sin localizar sus restos.S�lo sobrevivieron Andrea y una de sus hijas peque�as. El testimonio de la valenciana se convirti� despu�s en una pieza central del proceso judicial. Durante su declaraci�n por videoconferencia asegur� que los tripulantes "nunca socorrieron" a su familia y denunci� que antes de zarpar nadie explic� protocolos de emergencia ni medidas b�sicas de seguridad. Seg�n relat�, tampoco hubo instrucciones sobre chalecos salvavidas o procedimientos de evacuaci�n. Sus palabras reforzaron la principal hip�tesis manejada por los investigadores: que detr�s del hundimiento hubo tambi�n negligencias.La investigaci�n policial concluy� que el capit�n del barco no estaba al mando cuando ocurri� el accidente. De acuerdo con los informes remitidos a la Fiscal�a, hab�a cedido el control de la nave al jefe de m�quinas, un joven que carec�a de autorizaci�n legal para pilotarla. Esa decisi�n constituy� el n�cleo de la acusaci�n contra ambos.Para las autoridades, el capit�n incumpli� su obligaci�n principal al abandonar el puesto de mando y el jefe de m�quinas acept� asumir funciones para las que no estaba habilitado. Los dos fueron detenidos meses despu�s y han permanecido en Labuan Bajo -una localidad portuaria en el extremo occidental de la isla indonesia de Flores convertida en puerta de entrada al turismo hacia el famoso Parque Nacional de Komodo- mientras avanzaba el juicio.El caso reabri� un viejo debate en las tur�sticas islas de Indonesia sobre los controles de seguridad, mantenimiento de barcos y formaci�n de tripulaci�n. El naufragio del KM Putri Sakinah puso todas esas carencias bajo los focos.