El caso conmocionó al norte de Arizona luego de que la Policía de Flagstaff respondió, el 17 de mayo del 2026, a una llamada al número de emergencias 911.

Poco después de las 9.30 horas de ese domingo, Ochra Manakaja, de 31 años, llamó al 911 y reportó que su hijo de 15 meses había fallecido. Cuando la operadora le preguntó qué había ocurrido, la mujer respondió: “Yo lo maté”, y colgó la llamada.

Al llegar al hotel La Quinta Inn and Suites, en 1000 N. Bronco Way, los agentes encontraron el cuerpo del menor envuelto en una manta, cubierto con plástico, sellado con cinta adhesiva y colocado dentro de una bolsa de tela, en una caja plástica transparente, en el congelador de la habitación.

La temperatura corporal del niño era de aproximadamente 26 grados Fahrenheit, y fue descrito como “rígido, frío y evidentemente congelado”. En la misma habitación se encontraban otros dos menores, de 7 y 9 años, quienes no presentaban lesiones y fueron retirados del lugar a salvo.

Lo que declaró la acusada