Durante la noche del pasado sábado 23 de mayo, un terremoto de magnitud 6.0 sacudió Honaunau-Napoopoo, la isla más grande de Hawái. Por ello, el Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés) informó que el observatorio de volcanes del estado evaluaba la actividad y los posibles efectos en el volcán Kilauea.
El Kīlauea es el volcán más activo de los cinco que conforman la isla de Hawái y uno de los más activos de la Tierra. Además, ha estado en erupción de forma intermitente desde el 23 de diciembre del 2024, período en el que ha provocado diversas olas de destrucción, lo que lo convierte en uno de los volcanes más peligrosos del planeta.
Ante esta situación, el Observatorio de Volcanes de Hawái (HVO, por sus siglas en inglés) citó modelos de pronóstico e indicó que la próxima erupción del volcán Kilauea podría ocurrir entre el lunes 25 y el miércoles 27 de mayo, ya que el sismo se sintió ampliamente en las islas de Maui y Oahu, y tuvo una profundidad de unos 23 kilómetros.
Frente a este escenario, el Centro de Alerta de Tsunamis del océano Pacífico anunció que no se espera un tsunami a raíz del terremoto en Hawái y que, hasta el momento, no ha habido informes inmediatos de daños graves ni víctimas, aunque sí se reportaron múltiples apagones en el archipiélago volcánico aislado del océano Pacífico central.










