Cuando los Pumas armaron su plantel para el Clausura 2026, pocos imaginaron que terminarían como los líderes del campeonato y con el mejor torneo corto de su historia en un formato de 17 jornadas. También hubo dudas alrededor de varios refuerzos. Robert Morales casi no tenía minutos en Toluca. Juninho había perdido protagonismo en Flamengo. Alan Medina llevaba tiempo sin encontrar regularidad en Querétaro y Jordan Carrillo aparecía más como una apuesta que como una figura consolidada, después de salir de Santos Laguna.Hoy todos forman parte de la base que tiene a Pumas en su primera final desde el Guardianes 2020, tras firmar un torneo de 36 puntos.“No solo fue Jordan. Alan Medina no jugaba en su equipo, Robert Morales no jugaba en su equipo. No es un tema de que le pegamos a los refuerzos, sino de trabajo”, explicó Efraín Juárez.Ahí es donde aparece gran parte de la transformación del equipo. Más allá del sistema o los nombres, Juárez instaló una rutina de trabajo mucho más intensa desde su llegada a CU, después de haber arrancado su carrera como entrenador con dos títulos en Colombia.Los jugadores pasan prácticamente todo el día en Cantera. Llegan temprano, desayunan en el club, tienen sesiones de video, análisis individuales, trabajo físico, recuperación y atención psicológica. El entrenamiento en cancha es solo una parte de la jornada.“Van al club como si fuera su casa. Se quedan desde las ocho de la mañana hasta la tarde”, contó el técnico universitario.El cambio terminó notándose en varios futbolistas. Robert Morales pasó de tener pocos minutos en Toluca a convertirse en una de las referencias ofensivas del torneo. Jordan Carrillo encontró regularidad y confianza. Juninho volvió a tener peso en el ataque y Alan Medina recuperó desequilibrio y profundidad.“Todos los jugadores, desde el titular hasta los que han tenido pocos minutos, están en su mejor nivel”, aseguró Juárez.Pumas no solo terminó como líder del Clausura 2026, también fue el equipo más goleador del torneo. Todo después de un semestre que empezó entre dudas y que incluso dejó tocado el proyecto tras la eliminación ante San Diego en la Concachampions.“Hoy todo es perfecto y hasta las tonterías que digo me las celebran. Antes no. No éramos los peores cuando nos eliminó San Diego y hoy que somos líderes y estamos en la final tampoco somos los mejores”, lanzó Efraín.Juárez insiste en que el cambio empezó mucho antes de lograr resultados. Primero buscó modificar hábitos dentro del grupo y después construir una identidad competitiva que se mantuviera incluso fuera de los partidos importantes.“No es un tema del rival. Es crear una cultura deportiva de dar el 100 por ciento como si jugaras contra el mejor equipo del planeta cada fin de semana”.Nathan Silva, uno de los líderes del vestidor, resume parte de esa exigencia que instaló el entrenador auriazul.“Nos exige dar el 100 por ciento en cada entrenamiento y cada partido. Hemos trabajado incansablemente desde la pretemporada”.La intensidad también alcanza al propio Juárez. El técnico reconoce que muchas veces empieza sus días antes del amanecer para analizar rivales, preparar entrenamientos y revisar videos. Habla incluso de sacrificar tiempo con su familia para mantenerse encima de cada detalle del equipo.“A veces hay que ser egoísta en esta profesión y entregar más del 100 por ciento porque si no, no alcanza, aunque eso signifique pasar menos tiempo con tu familia”.Ese nivel de trabajo terminó por reconectar al equipo con su afición, porque ste Pumas no se construyó alrededor de fichajes millonarios ni de figuras en plenitud. Se armó al recuperar futbolistas que perdieron protagonismo en otros clubes.Hoy varios atraviesan probablemente el mejor momento de su carrera y Pumas, el mejor torneo corto de la suya.
Efraín Juárez convirtió futbolistas sin lugar en otros clubes en pilares del torneo récord de Pumas
Jordan Carrillo, Robert Morales, Alan Medina y Juninho llegaron a Pumas sin ser titulares en sus anteriores equipos.












