En Santa Fe hay cosas que parecen inevitables: el liso servido bien frío, el pescado de río a la parrilla, la cumbia que exuda algún parlante cercano y el ritmo de la ciudad que en ocasiones parece zigzaguear entre la humedad y el agua. Quizás por eso no sorprende que, cuando +Feria abrió sus puertas en la antigua Estación Belgrano, el arte también apareciera atravesado por esa misma identidad esquiva y profundamente local, como si el litoral insistiera en filtrarse en cada obra. La escena sucede en el corazón de la ciudad. El edificio —una estación ferroviaria francesa de techos altos y estructura monumental, inaugurada en 1928, abandonada durante años del menemismo y luego recuperada por la municipalidad— recibe desde hace tiempo congresos y actividades culturales. Pero durante tres días, del 15 al 17 de mayo, se transformó en otra cosa: un laboratorio abierto a la comunidad en el que Santa Fe intentó pensarse a sí misma a través del arte. Más de cuarenta propuestas, entre artistas, galerías, colectivos y proyectos editoriales, ocuparon sus pabellones con una pregunta medular recorriendo el ambiente: ¿cómo se ve una identidad santafesina en el arte contemporáneo? “Esta feria es muy local, la mayoría de los expositores son de la ciudad de Santa Fe, del área metropolitana y la provincia: es un ensayo para empezar a pensar cuál es la identidad santafesina en el arte”, dice Joaquín Rodríguez, gestor cultural convocado para curar esta sexta edición. La apuesta, insiste, fue escuchar el territorio antes de diseñar el recorrido: “Quisimos entender las necesidades del público de Santa Fe, saber cómo veía su propia escena y visibilizar ese capital cultural”.