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Rincón de PetulEl que a muchos quiere enfrentar, termina acorralado.

Suena a consejo de abuelita, de esos cargados de experiencia: Si te vas a pelear, no lo hagás contra todos. Y menos te peleés contra todos al mismo tiempo. Un consejo que, llevado a la sabiduría popular, se resume en un principio consagrado: Escoge tus peleas. Un consejo que nunca recibió el inquilino de la Casa Blanca, que acumula enemigos como quien colecciona incendios por diversión.

Si algo dejó claro Trump desde el principio, es que no vino con ánimos de persuadir a opositores, de negociar ni de buscar puntos medios. Lo suyo es la polarización y la coacción. La amenaza —la explícita y sin tapujos— es su herramienta favorita. Pero al examinar su historial confrontativo se nota una evidente debilidad. La explica nuevamente un refrán: “El que a muchos quiere enfrentar, termina acorralado”. Cierto. No es de malinterpretar. Estar bajo la mira de la oficina más poderosa de Occidente no es poca cosa. Pero termina, al fin, emergiendo también aquello de que “el que mucho abarca, poco aprieta”.