Hay canciones que no necesitan parlantes. Nacen en la garganta de miles de personas y se convierten en una sola voz. Así sonó Matute este sábado. Desde varias horas antes del partido ante Los Chankas, cuando el sol todavía caía sobre las calles de La Victoria y las puertas del estadio recién empezaban a rodearse de camisetas blanquiazules, una consigna se repetía como una plegaria colectiva: “Quiero verte campeón”. No era un simple coro de un cántico de barra. Era un deseo acumulado durante los últimos tres años, pero también la certeza de que la historia estaba a punto de escribirse de azul y blanco.Conforme a los criterios deTipo de trabajo: NoticiasInformación basada en hechos y verificada de primera mano por el reportero, o reportada y verificada por fuentes expertas.