Desde hace años Isabel Díaz Ayuso se muestra públicamente como defensora de la tauromaquia. No solo incluyendo los toros en festividades madrileñas como el Dos de Mayo o San Isidro, también en sus declaraciones por las que capea las críticas de organizaciones animalistas y del Gobierno central por maltrato animal. “Allá donde se prohíbe el toreo desaparece la libertad”, llegó a decir en febrero, durante la presentación de las fiestas del 15 de mayo en la capital. Los toros simbolizan la libertad para Ayuso, pero también suponen un foco de polémicas que arrastra denuncias y acusaciones por favoritismo no solo de la oposición, también de una parte del propio sector del toreo. Todo ello mientras cada vez se dedica más dinero de las arcas públicas a fomentar estas prácticas.

Desde 2018, el presupuesto destinado a los toros en la Comunidad no ha hecho más que aumentar. Ese año y los posteriores rondaba los cuatro millones de euros, aunque el mayor cambio se ha dado en las cuentas de este mismo año, con un aumento de 2,5 millones de euros con respecto al ejercicio anterior para llegar hasta los siete millones. Buena parte de ese montante irá para rehabilitar la plaza de toros de Las Ventas.