Gustavo Costas nunca fue del gusto de Diego Milito. Vaya uno a saber por qué le terminó renovando el contrato por tanto tiempo, hasta diciembre de 2028, pero el presidente de la Academia siempre quiso otro perfil de entrenador al mando de su gestión. El idilio generado por el DT con los hinchas luego de ser campeón de la Copa Sudamericana y la Recopa, no le dejaron margen de maniobra para un cambio. Al menos hasta este sábado. Pero lo cierto es que Costas quedará en la historia de Racing por lo que fue como jugador, como entrenador y como hincha. Fue un poco de todo eso y, desde la parte que involucra al simpatizante, no con el fin de generar palabras elogiosas por demás hacia la tribuna, sino porque realmente así lo sentía (lo siente).Gustavo Costas nunca fue la primera opción de Víctor Blanco. Incluso ya con Costas en un momento errático, si Eduardo Coudet o Antonio Mohamed le hubieran dado un guiño positivo al expresidente en la previa de un clásico ante Boca, por ahí el referente que arrancó como mascota no hubiera tenido la revancha que esperaba. Pero Costas, más allá de la manifestación de algún enojo puntual, casi siempre se mordió los labios, trató de contener cualquier mensaje que generara una grieta: prefirió evitar comentarios que reflejen diferencias internas. Así vivió siempre los partidos Gustavo Costas, con pasiónJUAN MANUEL BAEZ / FotobairesPudo estar en desacuerdo con un mercado de pases o con alguna incorporación puntual, pudo no estar de acuerdo con alguna decisión de un futbolista (como cuando uno de sus “hijos”, Maxi Salas, decidió aplicar la cláusula de salida para ponerse la camiseta de River), pero nunca habló públicamente mal de ninguno de sus dirigidos. Así fue que había generado un vínculo inquebrantable con el plantel, que lo defendía dentro de la cancha a muerte. Racing ganaba pero sobre todo jugaba con el corazón en la mano. El hincha se sentía identificado por el estilo ofensivo (el 3-4-3 que de un minuto a otro se transformaba en 4-3-3 se hizo clásico) porque la Academia lograba maniatar a conjuntos brasileños con un poder económico notoriamente superior, porque cada gesto generaba sentido de pertenencia. “Que no nos dividan, aunque los de afuera nos hagan daño”, fue el comentario cuando sucedió lo de Salas; era el mensaje puertas adentro y para afuera en los últimos años frente a cada contratiempo, como algún futbolista que no pidió, el mal estado del campo de juego, etc, etc. El “volvía locos” a los jugadores pero los jugadores le retribuían con actitud y ofensivas letales, la mayoría sin tanta elaboración por sí con contundencia. ¡Los futbolistas hasta llegaron a jugar lesionados por Costas! Santiago Sosa, Rojas, Maravilla Martínez, Solari... los ejemplos pueden seguir. Una bandera que refleja lo que generó Costas en los hinchas de RacingRodrigo Abd - APEs cierto que algo de eso también se había quebrado internamente en los últimos meses con los jugadores, sobre todo luego del empate con Aldosivi. Ese día las palabras del DT retumbaron fuerte en el vestuario. El plantel, quizás por primera vez, se sintió fuertemente cuestionado por su líder. Ya no se veía lo mismo, como si el propio Costas -siempre equilibrista en cada conflicto, siempre componedor puertas adentro- ya no encontrara las herramientas ni las respuestas para poder filtrar diferencias que podía tener un referente como Santiago Sosa con la dirigencia o con algún compañero. Una de las postales fue cuando Santiago Solari se fue de una práctica enojado. Justo el delantero que siempre ríe, el que tiraba para adelante aún siendo suplente, el que había generado un gran vínculo con Costas. El DT podía tener la misma intención, pero el efecto de sus intervenciones ya no generaban lo mismo, en la cancha y en el vestuario. Quizás esto último también se daba por un desgaste lógico. Al fin y al cabo, se trataba de un proceso largo para el fútbol argentino, que había comenzado en diciembre de 2023.Gustavo Costas celebra con Santiago Solari el triunfo en la Bombonera por el Clausura 2025ALEJANDRO PAGNI - AFPEl Racing de Costas ya no contagiaba optimismo y perdía mucho más temprano de las proyecciones realizadas. Pero nunca dejó de pelear. Y, en la evaluación, se trata de apenas un semestre, el último, muy malo. ¿Acaso no estuvo a un minuto de ser campeón local en diciembre de 2025? Terminó festejando Estudiantes en un final increíble. Ni Costas ni Racing se recuperaron de ese golpe. Lo cierto es que el entrenador no merecía este final. Costas será recordado por haber quebrado rachas internacionales, por ganar clásicos, por tener a los hinchas encolumnados e identificados. Lo que pase de ahora en más será diferente. Milito deberá tener en cuenta que, más allá del entrenador y su idea futbolística, también serán importantes la gestión del vestuario y las decisiones grupales. Y, sobre todo, quedará una pregunta resonando entre las paredes del Cilindro: ¿Y ahora quién va a unir a Racing?Gustavo CostasMundo RacingDiego Milito
Costas no merecía este final: ¿Y ahora quién va a unir a Racing?
El legado del entrenador irá más allá de haber sido campeón de la Copa Sudamericana y la Recopa: generó un vínculo especial con los jugadores y los hinchas











