Cincuenta impactos de bala y un cuerpo completamente desmembrado y quemado son algunos de los detalles revelados por las investigaciones forenses sobre la masacre de agentes de la Dirección Policial Antimaras y Pandillas contra el Crimen Organizado (Dipampco), en Honduras.

Los agentes de la Dipampco se encontraban en el lugar y efectuaban una operación de alto impacto contra una estructura criminal vinculada al narcotráfico, cuando fueron sorprendidos por hombres fuertemente armados que custodiaban al principal objetivo del operativo, en una vivienda de Corinto.

Según las autoridades hondureñas, los policías fueron superados en número por los criminales y luego privados de libertad por integrantes del grupo criminal.

Los agentes fueron trasladados a una zona montañosa de Omoa, Cortés, donde finalmente los ejecutaron.

Según reportes oficiales citados por el medio Infobae, los cuerpos estaban apilados unos sobre otros y mostraban fuertes señales de violencia, en una escena descrita por las autoridades hondureñas como “una de las más violentas registradas recientemente contra agentes policiales” de ese país.